Recuerdos de Carnaval: La Murga infantil «Poca pena» años 70

Murga «La Poca Pena». I Concurso de Murgas Infantiles 1972. Plaza del Príncipe. Foto: Julio Torres´. En la portada en el Carnaval del 70 por la calle de La Carrera.
La Poca Pena, la murga que sembró futuro en el Carnaval lagunero
En la historia del Carnaval de Tenerife hay nombres que no solo suenan a fiesta, sino también a memoria colectiva. Uno de ellos es el de la murga La Poca Pena, una agrupación que marcó un antes y un después en la participación infantil dentro del mundo murguero y que dejó una huella profunda en la vida cultural de San Cristóbal de La Laguna.
Sus orígenes se remontan a finales de los años sesenta, cuando un grupo de jóvenes comenzó a reunirse con la ilusión de hacer carnaval desde la música, el humor y la crítica social. Aquella primera experiencia, conocida inicialmente como Los Pekes, acabaría transformándose en 1969 en La Poca Pena, nombre con el que pasaría a la historia del carnaval tinerfeño.
La murga destacó pronto por un hecho entonces poco común: estaba formada por niños y jóvenes, en una época en la que el protagonismo murguero recaía casi exclusivamente en agrupaciones adultas. Por ello, La Poca Pena es recordada como una de las primeras murgas infantiles de La Laguna y, probablemente, de Tenerife, abriendo camino a una cantera que con los años se convertiría en una pieza clave del carnaval.
Su presencia en escenarios y actos populares no solo aportó frescura y simpatía, sino que también demostró que la tradición murguera podía transmitirse desde edades tempranas. En 1972, la murga participó en el primer certamen de murgas infantiles del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, un hito que consolidó la importancia de estas agrupaciones dentro del programa oficial de las fiestas.
Más allá de premios o clasificaciones, el verdadero legado de La Poca Pena está en su papel formativo. Muchos de aquellos niños crecieron vinculados al carnaval y a la cultura popular, llevando consigo el espíritu crítico, festivo y creativo que define a las murgas canarias. La agrupación se convirtió así en una auténtica escuela de carnaval, donde se aprendía a cantar, a tocar, a reírse de la actualidad y, sobre todo, a vivir la fiesta como expresión cultural.
Hoy, hablar de La Poca Pena es hablar de los cimientos de la murga infantil en Tenerife. Su historia recuerda que el carnaval no solo se hereda: se construye, generación tras generación, con ilusión, compromiso y, como dice su nombre, con muy poca pena y muchísima alegría.
