Un jurado fuera de escala que distorsiona el resultado de los premios de presentación del concurso de comparsas 2026

La polémica de este año no nace en el escenario, sino en la mesa del jurado. El análisis de las puntuaciones del concurso de disfraces revela un problema de fondo que va más allá de las inevitables discrepancias artísticas: uno de los tres jueces ha aplicado un criterio de valoración incompatible con el del resto, comprometiendo la coherencia del resultado final.

Mientras los Jurados 1 y 2 se mueven en rangos similares, con notas mayoritariamente altas y diferencias razonables entre agrupaciones, el Jurado 3 utiliza una escala completamente distinta, con un reparto abundante de suspensos severos (1, 2, 3 y 4 puntos) que no encuentra respaldo en las valoraciones de sus compañeros.

Fragmento del acta del jurado de presentación Comparsas 2026.

Un caso especialmente revelador

El ejemplo más evidente es el de Los Joroperos: 9,85 y 9,90 por parte de los dos primeros jurados, frente a un 4,00 del tercero. La brecha no es una simple diferencia de criterio: es un choque frontal de escalas. Donde dos jueces ven un trabajo prácticamente sobresaliente, el tercero emite un veredicto propio de un suspenso claro.

Y no se trata de una excepción. Tropicana recibe un 3,00, Bella Mariana un 2,00 y Los Tabajaras un 1,00 por parte de ese mismo jurado, mientras que los otros dos conceden notas sensiblemente superiores a esos mismos grupos. El patrón se repite con demasiada frecuencia como para ser anecdótico.

Sin penalizaciones, sin justificación técnica

Conviene recordar que estas puntuaciones corresponden únicamente al apartado de disfraz, por lo que no cabe hablar de sanciones técnicas ni de incumplimientos reglamentarios. La divergencia solo puede explicarse por una cuestión de criterio… o, más precisamente, por la ausencia de un criterio común.

Ser más exigente que otros jueces no es, en sí mismo, un problema. El problema surge cuando esa exigencia se traduce en el uso de una escala radicalmente distinta, que al mezclarse con las de los demás produce un resultado final distorsionado y difícil de defender desde un punto de vista de equidad.

En la práctica, esto significa que un solo juez, desalineado del resto, puede hundir o alterar de forma decisiva la posición de varias agrupaciones en la clasificación.

Qué dicen los números cuando se corrige el desajuste

Al recalcular el ranking prescindiendo de las notas del Jurado 3 y utilizando únicamente el promedio de los Jurados 1 y 2, la tabla cambia de manera significativa: Los Joroperos pasan al segundo puesto, Bella Mariana escala varias posiciones y Los Tabajaras dejan de figurar con una puntuación propia de un suspenso rotundo.

No se trata de “arreglar” el resultado a conveniencia, sino de evidenciar hasta qué punto una sola escala discordante puede alterar todo el cuadro competitivo.

Un problema de credibilidad del sistema

El fondo de la cuestión es más serio de lo que parece. Un concurso que suma o promedia notas necesita, por definición, que todos los jueces compartan una referencia común de lo que significa un 5, un 7 o un 9. Si cada uno puntúa con una regla distinta, el resultado deja de ser una valoración colectiva y se convierte en una simple agregación de criterios incompatibles.

Lo ocurrido este año debería servir como advertencia. No basta con nombrar un jurado: es imprescindible armonizar criterios, escalas y estándares mínimos. De lo contrario, la polémica no se apagará hablando de disfraces, porque el verdadero problema no está en el escenario, sino en la forma en que se juzga.

También te podría gustar...