La Laguna en otoño: Rincones (XXII)

El Palacio de Lercaro y el Fantasma de Catalina (y III)

Hoy continuamos con una historia que ya seguro muchos lectores la han seguido esta semana, es la historia de Catalina, el fantasma que deambula en el Museo de Historia de Tenerife, la Casa lercaro en la lagunera calle de San Agustín.

Son muchos ya, los testigos que afirman que en la ciudad de La Laguna existe cierto misterio desde hace ya siglos, es tal el misterio que encierra esta ciudad Tinerfeña, Patrimonio de la Humanidad, que no podíamos dejar pasar la oportunidad de contar les la historia de el fantasma de Catalina Lercaro.

Muchos miembros de la seguridad del museo han afirmado, en distintos medios de comunicación, a ver visto al fantasma de el museo de historia, tal es así que esta historia les a sido prohibida contar al público, no quieren que se sepa nada sobre el tema ¿por qué?. Pero el miedo es tan grande que los miembros de seguridad, no han se podido contener, y han sentido la necesidad de contarlo.

Los orígenes de esta historia están relacionados con la antigua casa de la familia Lecaro, que se localiza en la calle de San Agustín y que data de finales del siglo XVI. En este inmueble vivió Catalina, que algunos suponen que hija de Antonio Lecaro y a la que obligaron a contraer matrimonio con un hombre de avanzada edad por lo que la joven decidió quitarse la vida en el mismo día de su boda, a un pozo de la parte de detrás de la vivienda, aunque en la actualidad se encuentra tapiado.

La leyenda, trasmitida de generación en generación, dice que el cuerpo de Catalina esta enterrado en una de las estancias de la casa, debido a que, al haberse suicidado, la inquisición se opuso a que tuviera una sagrada sepultura en la parroquia de los Remedios o en otro lugar sagrado.

Uno de los primeros testimonios, fue visto por una joven que trabajaba en la biblioteca de el museo, afirma haber visto a una mujer sentada en una de las sillas mirandola fijamente, que desapareció, al percatarse de sus presencia. Esto fue corroborado por otra de las empleadas del museo, que dice: «jamás olvidaré a aquel bulto blanco muy luminoso, con forma de mujer», otro de los empleados afirma: «vi una nube blanca que se colocó a mi lado pero al prestarle atención se esfumó».

Otro de los testigos afirmó a Cuatro TV: «resulta muy aterrador cuando sabes que estas solo, y escuchas en el piso de arriba pasos por los pasillos de tea, algo que siempre sucede, al igual que las apariciones, cuando alguien nuevo entra a trabajar en el museo». Sobre estos pasos cuenta otra de las empleadas: «estos se escuchan siempre desde la sección VI hasta donde esta el retrato de Cristo.

«Aquella mañana nadie estaba en la sala didáctica, de pronto se oyó un ruido, todos nos asustamos; y la puerta se cerró. Se podía pensar que fue el viento, pero esa mañana estaban las ventanas cerradas y a puerta cerrada con llave. Para entrar tuvimos que forzara una de las ventanas, aquí pasan cosas muy extrañas», termina el testigo.

Como ven son muchos los testigos que afirman haber tenido contacto con este fantasma, los misterios en el museo no han dejado de suceder, todavía ronda por la casa, Catalina, intentado que todo el mundo que pase por allí oiga y sienta su historia…

Durante esta semana les hemos ofrecido un reportaje de Cuarto Milenio, que vinieron hasta Tenerife a saber más sobre esta historia.

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