Fotos, coplas y poemas a las fiestas de otoño (XIV)

Desde que se fundó la ciudad de La Laguna, sus tejados, viejos muros, cornisas y gárgolas son poblados por el verode, el cual fue y es elogiado por poetas e historiadores, y seguirá siendo el rey de las cubiertas mientras éstas estén de tejas.
El nombre científico de esta especie autóctona es «Aeonium urbiccum» y, aunque en otros puntos de la Isla se le llama de otra manera, La Laguna lo bautizó como verode y lo convirtió en su símbolo.
(Un símbolo muy lagunero)
Los típicos verodes laguneros
por toda la ciudad tan prodigados
verlos podemos creciendo en tejados,
muros, canalones o en los aleros.
Pintorescos, dignos de romanceros,
por cualquier lugar están enraizados,
solitarios y también agrupados,
siendo de las cerrajas compañeros.
De flores se cubren en primavera,
y al Corpus, gran festividad señera,
brindan aún su floración oportuna.
Y por el gran arraigo aquí tenido,
la Naturaleza los ha convertido
en símbolos propios de La Laguna.
José Manuel García Cabrera
