Las Perseidas, la mejor lluvia de estrellas del año

La Lluvia de estrellas alcanzará su máxima actividad esta noche del 12 al 13 de agosto

Desde el 17 de julio, se cruzan también en el cielo las Perseidas, que conforman la que es para la NASA la mejor lluvia de estrellas del año por los meteoros «brillantes y muy rápidos» que reciben coloquialmente el nombre de lágrimas de San Lorenzo. «Frecuentemente las Perseidas dejan largas estelas de luz y color a su paso mientras recorren la atmósfera terrestre», explican asimismo desde la agencia espacial estadounidense. A pesar de que esta lluvia de meteoros es tan solo la tercera gran lluvia del año si se clasifican estos fenómenos por la actividad de las estrellas fugaces —con un ritmo máximo de caída de 120 meteoros por hora, las Cuadrántidas, que tienen lugar en enero, y las Gemínidas, que ocurren en diciembre, se posicionan por delante de las Perseidas—, el hecho de que las lágrimas de San Lorenzo coincidan en el tiempo con las noches de verano facilita más su visibilidad para quienes deseen observarlas.

Pudiendo superar los 50 kilómetros por segundo, de ahí el que se trate de meteoros que dejan un rastro más llamativo en el firmamento, esta lluvia de estrellas está visible desde el mencionado 17 de julio hasta el 24 de agosto y alcanzará su máxima actividad en las noches del 12 al 13 de agosto. El mejor momento para observar las Perseidas será concretamente esa noche y discurrirán por el cielo un mayor ritmo de meteoros, hasta 200 cuerpos celestes por hora, entre las 21:00 y las 24:00 horas, horario peninsular. No obstante, desde la NASA apuntan que como pronto las Perseidas se podrán ver a partir de las 22:00 horas.

Quienes quieran observar estas lluvias de estrellas deben tener en cuenta que su observación será más fácil si la persona se desplaza a un área apartada de las luces de la ciudad, para lo que deberá ir preparada con una manta, un saco de dormir o la típica silla de jardín, ya que para cazar estrellas fugaces la mejor opción es tumbarse con la mirada apuntando al cielo. En menos de unos 30 minutos los ojos ya se adaptan a esa oscuridad. Para la lluvia de las Delta Acuáridas, es preferible mirar a medio camino entre el horizonte y el cenit, el punto más alto del cielo, a 45 grados de la constelación de Acuario si se localiza con facilidad.

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