La Laguna Ahora por España de celebraciones: El V Domingo de Cuaresma activa la cuenta atrás de la Semana Santa en España

Procesión del Cristo del Rescate en la mañana del Domingo de Pasión en La Laguna, Tenerife. Foto: Julio Torres.
Iglesias veladas, calles en movimiento y hermandades en plena actividad marcan el inicio del tiempo de Pasión
El calendario litúrgico avanza hacia su momento central y, con él, España entra en una fase reconocible para creyentes y no creyentes. El V Domingo de Cuaresma, conocido como Domingo de Pasión, abre la puerta a los días decisivos previos a la Semana Santa. La transformación es discreta, pero evidente: ocurre dentro de los templos y empieza a asomar en las calles.
Un gesto silencioso dentro de las iglesias
En parroquias de todo el país, las imágenes religiosas desaparecen parcialmente bajo telas moradas. Es una práctica antigua que marca el inicio del llamado tiempo de Pasión y que, sin necesidad de explicaciones, altera la percepción del espacio. Donde antes había rostros y escenas visibles, ahora hay ausencia.
La liturgia acompaña ese gesto con lecturas que anticipan el desenlace de la vida de Cristo. El tono se vuelve más sobrio. Menos elementos, más concentración. Es un cambio que no busca llamar la atención, pero que modifica el ritmo interior de quienes participan.
La ciudad empieza a moverse
Fuera de los templos, el movimiento es gradual. En Sevilla, los Vía Crucis recorren el centro en silencio, con una sobriedad que contrasta con la intensidad que llegará días después. En Madrid, la devoción al Cristo de Medinaceli sigue congregando a miles de personas en largas filas.
En Valladolid y Málaga, la actividad se reparte entre cultos, traslados y preparativos, con un tono contenido que funciona como preludio de las procesiones.
No hay aún grandes despliegues, pero sí señales claras: la ocupación progresiva del espacio público por prácticas que combinan lo religioso y lo cultural.
Ensayos y preparativos: la trastienda de la Semana Santa
Lejos del foco, las hermandades trabajan a pleno rendimiento. Los ensayos de costaleros se prolongan en barrios y polígonos, las bandas afinan marchas y los talleres ultiman detalles de pasos y enseres.
Es una actividad que rara vez ocupa titulares, pero que sostiene la compleja organización de la Semana Santa. Detrás de cada procesión hay meses de preparación que, en estos días, entran en su fase final.
Una tradición entre lo íntimo y lo colectivo
El V Domingo de Cuaresma funciona como un umbral. No es todavía la Semana Santa, pero tampoco es ya un tiempo de espera. Se sitúa en un punto intermedio donde conviven el recogimiento personal y la activación colectiva.
En ese equilibrio reside parte de su vigencia. Más allá de la práctica religiosa, este domingo refleja una forma de ocupar el espacio, de organizar el tiempo y de mantener vivas tradiciones que siguen teniendo un papel significativo en la sociedad española contemporánea.
