UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA XXXI RECITAL FOLKLÓRICO DE NAVIDAD del 11 al 15 de diciembre 2017

 

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El Baile de la Virgen, los bucios y la Navidad

El baile de la Virgen de El Hierro y los bucios constituyen, respectivamente, el tema central de los dos libros que se van a presentar durante el desarrollo del XXXI Recital Folklórico de Navidad. Su relación con esta última es manifiesta, tal como relataremos brevemente a continuación.

Bailarines y tocadores de los diferentes pagos de El Golfo y de Sabinosa, interpretando el baile de la Virgen, se dirigían la noche del 24 de diciembre, tras degustar dulces y mistela, a la plaza de Candelaria. Entraban en la iglesia de
Nuestra Señora de Candelaria por la puerta de la sacristía, aproximadamente a las once y media de la noche, haciéndolo de manera sigilosa; permanecían ocultos tras el telón de color negro que también tapaba el Portal de Belén que previamente se había elaborado; aproximadamente a las doce, cuando nacía el Niño Jesús, el cura clamaba
a viva voz: “Gloria in excelcis Deo”, momento en que se disparaba un tiro sin munición y se corrían las cortinas, quedando todo el contenido del altar al descubierto, incluidos los bailarines y tocadores que comenzaban a interpretar
un redondo vivo. El estruendo, en medio de la tranquila celebración litúrgica, despertaba a los embelesados niños y adultos allí presentes, animados por la visión del Nacimiento y la música del baile de la Virgen: “mira la vaquita, mira el Niño, eso era muy bonito”. Durante el recorrido realizado en el interior de la iglesia –cambiando de toque al llegar a cada una de las puertas del templo– el párroco llevaba al Niño Jesús, elevándolo con sus brazos y situándose tras los tocadores de pito y tambor.

Días después –el 31 de diciembre, a las 12 de la noche, y en el contexto de Buenavista del Norte– tenía lugar la tradición conocida como “quemarle el rabo al año viejo”. En la plaza de la Cruz, en otros puntos del casco o Lugar y en los barrios, se reproducía un curioso episodio. Consistía en dar, con una escopeta o revólver, algunos tiros al aire, cuatro, cinco… e incluso doce, réplica de los meses del año. Hubo ocasiones en que la tradición llegó a materializarse haciendo sonar varias veces el bucio.

Apartados o “pequeñas culturas” de vieja raigambre, la del baile de la Virgen y el bucio, como tantas otras, que merecen ser conocidas y enseñadas, pues son parte de nuestra rica, variada y desatendida cultura tradicional. Que el
Niño Jesús nos eche una manita.

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