Sin proporcionalidad en el voto Cataluña dice “no” a la independencia

Ciudadanos triplica sus escaños y liderará la oposición
La suma de un hombre un voto da el siguiente resultado: Independentistas 47,85% de los votos y constitucionalistas 52,15%. La lista de Mas y Junqueras (62 escaños) necesitaría a la CUP para gobernar
La lista pro independentista de Junts pel Sí es la ganadora de las elecciones catalanas celebradas este domingo, pero con sus 62 escaños no alcanza por sí misma la mayoría absoluta de 68 diputados necesaria para formar gobierno, aunque sí la consigue sumando los escaños de la CUP, que tiene 10 representantes.
Con estos resultados, las listas favorables a la independencia, Junts pel Sí y la CUP, superan la mayoría absoluta de escaños, al obtener 72, pero se quedan a las puertas de la mayoría absoluta de votos, casi con un 48% del total de votos emitidos (Junts pel Sí aportaría el 39% y la CUP el 8%).
Así, el voto independentista tampoco logra el objetivo que, en teoría, cabría esperar de un proceso vestido de plebiscito para legitimar la puesta en marcha del proceso hacia la independencia de Cataluña y con el que habrían añadido un plus de legitimidad a su pretensión de poner en marcha una hora de ruta hacia la independencia de Cataluña.
De hecho, bajo estos parámetros, la lista de Romeva, Mas y Junqueras se encuentra con que las candidaturas no soberanistas sumarían un 52% de los votos en el conjunto de Cataluña.
Lectura de escaños o lectura de votos
Después de que hayan acudido a las urnas cuatro millones de personas -el censo electoral era de 5,5 millones-, el paisaje en esos términos es el de una Cataluña polarizada entre partidarios y no partidarios de la independencia. Al no establecerse diferencias rotundas, la interpretación del resultado electoral difiere a partir de esta misma noche entre la lectura de escaños y la de votos.
Escrutinio en mano, el resultado ha servido para cantar victoria en la clave plebiscitaria en la que Artur Mas y Oriol Junqueras han planteado su alianza política y los comicios autonómicos. Los partidos y asociaciones ciudadanas agrupados en la lista de Junts pel Sí han considerado estas elecciones como un punto de inflexión para poner en marcha su proyecto político hacia la independencia política, y Mas no se ha apeado en esta idea. «No aflojaremos», ha advertido al Estado, arrogado por la «gran legitimidad» que, según él, le dan los resultados.
Pero el resultado plantea un primer obstáculo para alcanzar no ya la investidura de Mas -que puede conseguir por mayoría simple- sino la gobernabilidad, ya que el partido que se erige como llave en la XI legislatura del Parlament catalán, la CUP de Antonio Baños, ha dicho durante la campaña que no contribuirá a que Artur Mas presida por tercera vez la Generalitat.
Para el Gobierno, testigo de la noche electoral desde la sede del PP en Madrid, el resultado de estas elecciones autonómicas supone que «la estrategia secesionista» del presidente de la Generalitat «ha fracasado» porque no ha logrado ni en escaños ni en votos el apoyo que reclamaba.
Ciudadanos triplica sus escaños y liderará la oposición
La participación histórica en estas elecciones, que ha batido todos los récords, con un 77,46% -diez puntos más que en las autonómicas de 2012- y el marco en el que se han presentado las alternativas políticas han propiciado un giro dramático en el balance de fuerzas políticas en Cataluña, de nuevo a costa del tradicional binomio PSC-PP, que ha sumado un 21% de los votos -fue más de un 27% en 2012-.
Ciudadanos se convierte en la segunda fuerza más votada, pasando de los nueve escaños actuales a 25, y su candidata, Inés Arrimadas, con 34 años la más joven de los contendientes, ha logrado batir las encuestas más optimistas. Lo primero que ha hecho como virtual líder de la oposición es pedir la dimisión de Mas y unas nuevas elecciones fuera del prisma de la independencia.
C’s ha obtenido el 17,9% de los votos y más de 700.000 votos, un meteórico ascenso de 425.000 votos y diez puntos en estas elecciones respecto a las de 2012. Bate al PSC en 200.000 votantes, dobla de largo a los ‘populares’ y ha sido la segunda fuerza en las cuatro provincias catalanas por detrás de Junts pel Sí.
Además, ha alcanzado este hito cuando quedan menos de tres meses para los comicios generales en el que el líder del partido, Albert Rivera, se postula para la Moncloa y por primera vez ha conseguido representación en las cuatro provincias catalanas.
Debilitamiento del PSC y desplome del PP
Arrimadas será la líder de una oposición parlamentaria, entre la que el PSC logra a duras penas salvar los muebles y mantenerse como tercera fuerza, con 16 escaños, aunque dejándose cuatro respecto a los resultados de las elecciones de noviembre de 2012, lo que les supone, ahora como entonces, alcanzar un nuevo suelo electoral.
Mantener su posición, en su caso la cuarta, no lo ha conseguido por apenas 20.000 votos el PP, que experimenta además la mayor caída de escaños de estas elecciones, una sangría de representantes respecto a 2012, los mejores resultados de su historia, al pasar de 19 a 11 escaños, unos niveles de voto que no conocía desde 1999.
Catalunya Sí que es Pot (integrada por Podemos, ICV, EUiA y Equo), ha conseguido finalmente 11 escaños, logrando imponerse al final del escrutinio a la CUP. Para la coalición de izquierdas que encabeza Lluís Rabell, aunque ha obtenido 130.000 votos más que en 2012, los resultados suponen una pérdida de representatividad frente a los 13 diputados que había cosechado ICV-EUiA en solitario en 2012.
En estas elecciones, las sumas de siglas no han redundado en una mejora neta de representación y para Catalunya Sí que es Pot, la presencia activa de los líderes nacionales de Podemos, Pablo Iglesias, e IU, Alberto Garzón, y la apuesta por un mensaje basado en las políticas sociales y la lucha contra la austeridad no ha conseguido movilizar a los votantes a su favor.
En el caso de la lista anticapitalista de la CUP, los 10 escaños suponen triplicar su representación y convertirse en llave para la gobernabilidad de Cataluña, si bien su líder, que aseguró que no forzaría nada que hiciera «descarrilar» el proceso independentista, abogó también por un «presidente de consenso», que no fuera Artur Mas, en un futuro gobierno de «concentración».
Unió Democràtica de Catalunya, tras su escisión de CiU, es sin duda la gran perdedora del realineamiento político en Cataluña: se queda fuera del Parlament al no obtener ningún diputado de los que los sondeos inicialmente le atribuían en la provincia de Barcelona, con el 2,49% de los votos.
Ramon Espadaler, heredero de la escindida Unió ha visto como los democristianos se convierten en una fuerza irrelevante después de 37 años de alianza con los convergentes. No ha llegado al tres por ciento de los votos ni siquiera en Vic, su localidad natal, donde ha arrasado Junts pel Sí.
Junts pel Sí, menos votos que CiU y ERC en 2012
Por provincias, Junts pel Sí obtiene la mayoría absoluta de escaños y votos en Girona (56% y 11 escaños de 17) y Lleida (55,2% de los votos y 10 escaños de 15), pero no así en Tarragona (JxSí saca un 41% de los votos y la CUP un 7%) y tampoco en Barcelona, que elige a 85 diputados, casi dos tercios del Parlament y donde el nacionalismo tiene menos representación (los votos de JxSí no llegan al 36% y les otorga 32 diputados).
El caso es que la victoria que puede esgrimir Junts pel Sí en los términos de referéndum en los que había planteado la campaña no lo es tanto si se comparan los resultados que obtuvieron CiU y ERC por separado en las elecciones de 2012, en lo que es posible comparar entidades similares pero no iguales.
En las últimas elecciones autonómicas, CiU y ERC alcanzaron los 71 diputados -74 contando con los tres que sumó la CUP de David Fernández en esas elecciones-. En estos comicios, los dos partidos unidos en Junts pel Sí habrían perdido nueve escaños, aunque el independentismo puede presentar una suma de 72 escaños al contar con la candidatura encabezada por Antonio Baños.
Desde 1984, CiU y ERC siempre habían sumado escaños como para tener la mayoría absoluta en el Parlament, cosa que no han logrado en esta ocasión. De hecho, los 62 escaños de Junts pel Sí este 27 de septiembre son los mismos que CiU consiguió en solitario en 2010, cuando Artur Mas consiguió por fin la mayoría que le abría las puertas de la Generalitat.
