El artista lagunero Juan Fajardo confecciona la alfombra de Tacoronte desde 1986

R. Fajardo.-La celebración de Corpus Christi es una de las más antiguas de Canarias. Está documentado ya como en Tenerife se celebró poco después de la conquista de la isla a finales del siglo XV cuando la ciudad de La Laguna apenas era un campamento militar. Las primeras celebraciones se fueron ejecutando al modo de las de Sevilla y otras localidades andaluzas, con la aparición de mojigangas y figuras que representaban diablillos delante de las danzas y los estandartes de los diferentes gremios que se fueron implantando. Por lo tanto, fueron creciendo en la medida que los nuevos colonos europeos hicieron crecer pequeñas poblaciones. Sus calles se engalanaban con ramas traídas de los montes cercanos. Así debió ser mucho tiempo durante los primeros siglos tras la conquista.

Poco a poco fueron desapareciendo esas figuras y las danzas, desde mediado el XIX, a medida que se fueron enriqueciendo enramadas en las calles como precedentes de las actuales alfombras de vivos colores. Varias localidades canarias son muy conocidas por sus alfombras en la actualidad: La Orotava, Tacoronte, Las Palmas, La Laguna, Arucas, Mazo, etc.

El artista lagunero Juan Fajardo es quien realiza, con su equipo, la alfombra de Tacoronte desde 1986. Previamente había practicado este arte efímero en Guía de Isora, Santa Cruz y La Laguna. La alfombra de Tacoronte es conocida por sus enormes proporciones llegando a los 800 metros cuadrados que se cubren con marmolina y diversos tintes. Este año 2020 no llega a tales dimensiones dice el autor del diseño “hemos querido dar continuidad a la alfombra, así lo hablamos con los responsables del ayuntamiento, pero se reduce mucho, será de 12×12 metros, por lo que no es tampoco tan pequeña”. Para ello se necesitan unos doscientos kilos de arena, tal vez algo más. Normalmente la alfombra de Tacoronte precisa unos mil kilos.

El simbolismo que recoge la obra de Fajardo suele reflejar siempre momentos históricos destacados y este año no podía ser menos. Jesús acoge en sus brazos a una persona debilitada, lleva una mascarilla y un manto coloreado con inequívocos colores de banderas del mundo. El marco que rodea la figura principal sorprende a los visitantes.

Una de las mayores dificultades para plasmar el dibujo original es la perspectiva con la que será vista por el público y sus enormes dimensiones. Está orientada hacia la puerta principal de la iglesia de Santa Catalina donde existe una escalinata hacia la plaza. Desde ese altillo, a unos cinco metros de altura, es el lugar para apreciarla mejor. Ajustar las imágenes a la posición del observador se convierte en técnica pictórica de cierta complejidad. El efecto deseado merece bien la pena la visita a Tacoronte.

Fajardo se forjó en alfombras de menores dimensiones siendo muy joven. Incluso en Tacoronte realizaba una de las alfombras de la calle cuando fue llamado por los responsables municipales. Licenciado en Bellas Artes es profesor de secundaria y entre otras cosas ha estado vinculado a los diseños de candidatas a Reina del Carnaval en los años noventa.

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