Poema y foto al Domingo de Resurrección en La Laguna

En San Cristóbal de La Laguna despierta la mañana clara,
con campanas que rompen la pena callada,
y un sol que, tímido, besa las piedras
de siglos que guardan fe y esperanza.

Atrás quedó la sombra y el duelo,
la noche larga de silencio y llanto,
hoy la vida florece en las calles,
y el aire se llena de canto.

Blanco y oro visten los balcones,
flores nuevas perfuman el viento,
y el Resucitado avanza entre luces
como un himno eterno y lento.

Los pasos ya no llevan tristeza,
ni la madera pesa en los hombros,
hoy caminan ligeros los fieles
porque la muerte ha perdido su nombre.

Niños ríen, suenan aleluyas,
y el cielo parece más cercano,
La Laguna respira alegría
en este domingo temprano.

Y entre calles de historia y de fe,
late un pueblo que nunca se olvida:
que después de la cruz y la noche,
siempre amanece la vida.

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