Podcast. Capítulo 3 / «Alza la mirada hacia la cruz»

El equipo de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española ha coordinado la preparación de 5 podcast para  profundizar en la personalidad humana y espiritual del Papa León XIV, un Papa todavía poco conocido. Cada uno de estos episodios tiene como objetivo preparar y profundizar, con motivo de su visita a España, para que  el encuentro en nuestro país con el Santo padre, sea un fruto espiritual y se conozca cada vez más las enseñanzas de su Magisterio, la importancia de llevar el mensaje de Jesucristo por todo el mundo. Un mensaje de paz, esperanza y salvación.

 El tercer capítulo con el título: «Alza la mirada hacia la cruz» profundiza en  Jesús y su mensaje de amor, esperanza y salvación. A través de reflexiones y relatos de la Biblia, explica por qué alzar la mirada a la cruz de Cristo puede dar sentido a la vida y llenar el corazón de paz y confianza. Además, aborda distintos pasajes bíblicos, las enseñanzas de Jesús, sus milagros y el significado de su entrega en la cruz, ayudando a comprender cómo su mensaje sigue siendo una guía para las personas en la actualidad.

Capítulo tercero

Realizado por Don Alberto Para, sacerdote y teólogo de la archidiócesis de Barcelona

Alza la mirada a la Cruz

En el silencio de la noche, cuando el ruido del mundo descansa, surgen las preguntas que realmente importan. Esa es la experiencia de Nicodemo, un hombre culto, un hombre creyente, alguien que tenía sed de la Verdad, en la noche… Nicodemo fue buscador de la luz, aquella capaz de iluminar hasta los rincones más oscuros de nuestro corazón.

Seguro que su experiencia te resulta familiar. Todos, tarde o temprano, necesitamos la misma luz para nuestro propio camino.

Nuestra arrogancia nos hace pensar que no necesitamos a nadie para ir a dónde queremos llegar… Solemos apoyar nuestros pasos en una ilusoria seguridad, que tan solo es fruto de nuestro egoísmo, de nuestras propias fuerzas, de nuestro limitado punto de vista… pero ni siquiera siempre sabemos cuál es nuestra meta.

¿Pero qué pasa cuándo nos visitan las cruces de la vida?

En un primer momento queremos que desaparezcan… Pero pronto nos percatamos de que muchas se quedarán para ser nuestras compañeras de viaje.

¿Cómo soportarlas?

Poco a poco vamos sintiendo la necesidad de esa luz que es capaz de purificar nuestras sombras y de cegar nuestros miedos más profundos.

Hoy, como en los últimos dos milenios, sabemos que esa luz nace en la Cruz.

«¿Qué quiere decir para nosotros celebrar la Exaltación de la Cruz? […] lo hacemos por el amor inmenso con el que Dios, abrazándola para nuestra salvación, la transformó de medio de muerte a instrumento de vida, enseñándonos que nada puede separarnos de Él y que su caridad es más grande que nuestro mismo pecado».

Papa León XIV, Ángelus del 14 de septiembre de 2026.

Qué potente es este mensaje: su caridad es más grande que nuestro error. Al escuchar esto, uno siente lo mismo que el salmista:

«Escúchame cuando te invoco, Dios de mi justicia; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración».

Sal 4,2

La Cruz no es un ejercicio de crueldad; es el lugar donde el amor desborda cualquier lodazal en el que hayamos caído.

Hay un hombre que entendió este misterio y lo tradujo en piedra: Antoni Gaudí, el «arquitecto de Dios».

Cuando proyectó la torre principal de la basílica de la Sagrada Familia, el templo más alto de la cristiandad, Gaudí tomó una decisión que define su genio y su fe: se autolimitó ante la obra del Creador.

Él solía decir: «La obra del hombre no debe superar nunca a la obra de Dios». Por eso, la torre de Jesucristo mide 172 metros y medio, quedándose justo por debajo de la altura de la cercana montaña de Montjuïc.

Gaudí nunca pretendió construir una nueva Torre de Babel para desafiar al cielo por orgullo… Al contrario, nos marcó el único camino real para llegar al Padre. Por eso, la más alta torre está coronada por la Cruz, que a su vez está acompañada de estas palabras de alabanza a Jesucristo:

Tu solus Sanctus, tu solus Dominus, tu solus Altissimus

‘Tú el único Santo, Tú el único Señor, Tú el único Altísimo’.

Claramente, Gaudí nos invita a frecuentar el camino de la Cruz.

A estas alturas, ya sabemos que este camino es el camino del amor ilimitado. No es un camino desconocido… ya el evangelio de Juan nos informa que:

«Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo».

Jn 3,13

Seguir a quien nos amó primero no puede llevarnos sino a la fuente del amor.

Pero este camino no puede andarse de cualquier manera… Su majestuosa y espectacular arquitectura modernista es, extrañamente, una invitación a la humildad. Porque para ser elevados, primero debemos reconocer nuestras propias limitaciones para después, agradecidos, poder recibir la gracia divina y poder así subir hasta la casa del Padre.

Coronar la torre más alta con una Cruz no fue un simple detalle estético. Fue un acto profundamente evangelizador y catequético. Porque al alzar la mirada hacia esa cruz que toca el cielo de Barcelona, percibimos algo asombroso: podemos superar nuestros propios límites.

Pero recuerda, con humildad, no por nuestra fuerza… podemos superarnos abrazando esa Cruz, uniéndonos al Resucitado, para permitirle elevarnos hasta donde nuestra mirada no alcanza.

Por ello, con motivo de la visita del papa León a España, te invitamos a aceptar el reto que él mismo te propone: atrévete a alzar la mirada.

Cuando veas esa torre alzándose sobre el horizonte, recuerda que tú también puedes llegar al cielo. No estás solo en tus luchas. Puedes salir de tus profundidades más oscuras. Confía en el único capaz de vencer incluso a la muerte. Acepta con humildad la ayuda que Jesús ha venido a ofrecerte. Verás cómo unido a Él y a su Cruz, el amor llegará más alto, más lejos… y a todos.

No te olvides de la invitación del papa León: alza la mirada.

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