La Laguna enciende la Navidad entre luces, música y un aire de ilusión renovada

La pasada noche, La Laguna volvió a encender su Navidad y, con ella, el pulso luminoso que cada año transforma sus calles. Desde minutos antes del acto oficial, el casco histórico respiraba un ambiente distinto: miles de familias que avanzaban despacio, niños que miraban hacia arriba buscando la primera chispa. Había un murmullo suave, como el de una ciudad que se prepara para un instante compartido y único.

Cuando el interruptor se accionó, un resplandor cálido recorrió de golpe las fachadas, las plazas y las calles. El brillo se extendió como un hilo de oro, iluminando balcones, torres y rincones que, por un momento, parecieron recién estrenados. El público respondió con aplausos espontáneos, como si aquel gesto sencillo —encender unas luces— fuese en realidad el anuncio de que comienza algo más grande.

El aire olía a invierno templado, a castañas asadas, a esa mezcla de frío suave y calidez humana tan propia de la ciudad en estas fechas. En la Plaza del Adelantado, la música en directo acompañó la velada, mientras los más pequeños corrían entre sombras y destellos, estrenando la temporada como solo ellos saben hacerlo: con asombro.

Los comerciantes celebraron también el inicio de la campaña navideña, que cada año atrae a miles de visitantes al municipio. Con el casco histórico convertido en un escenario de luces y color, La Laguna ofrece de nuevo un recorrido que combina patrimonio, tradición, ambiente festivo, aroma a truchas y a pasteles.

El encendido es solo el comienzo, pero anoche dejó claro que la ciudad está lista para vivir más de un mes en las que la luz, más que decoración, se convierte en lenguaje. Un lenguaje compartido que anuncia reunión, calle, cultura, vida y las fiestas más entrañables del año.

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