La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Fiestas del Santísimo Cristo del Caño en El Barco de Ávila
Fiestas del Santísimo Cristo del Caño de barco de Ávila se celebran el primer fin de semana de septiembre. El día grande se celebra el viernes por la noche con la procesión de la benerada imagen del Santísimo Cristo por las calles de la localidad (es impresionante ver atravesar la imagen en procesión por el puente romano al anochecer).
Ermita del Santísimo Cristo del Caño
Tiene una tradición muy antigua. Por el siglo XIII, una gran crecida del Tormes arrastró, no se sabe desde dónde y dejó orillado a la izquierda del río por encima del puente, un Cristo de madera de tamaño natural. Lo vieron unos caminantes y junto a la gente del pueblo lo condujeron en procesión a la iglesia parroquial, donde se dejó. A la mañana siguiente volvió a aparecer en el mismo sitio, lo llevaron de nuevo a la iglesia. Al día siguiente ocurrió igual. La gente se convenció de que quería permanecer a la entrada del Puente y allí le erigieron una ermita, denominada del Humilladero inicialmente.
Cuatro siglos después se declaró ruinosa y en el siglo XVII (1672) se reconstruyó. Al hacer los cimientos surgió una corriente de agua que se recogió en una fuente de tres caños. Desde entonces empezó a llamarse a la fuente y al Cristo del Caño. Hay fiestas en su nombre, el primer domingo de septiembre y viernes y sábado anteriores. Se lleva al Cristo en solemne procesión por el pueblo hasta la iglesia parroquial, lugar en el que permanece hasta el último domingo de octubre, fecha en que se devuelve la imagen a la ermita.
Historia
Los vetones iniciaron las obras del castro en la colina dominante, frente al paso de las aguas del río. Como consecuencia de la ocupación árabe se mejoró notablemente la agricultura y se procedió a la construcción de pozos de agua dulce. En aquella época casi todas las casas de la calle Mayor contaban con ellos para poder abastecer en los asedios al recinto amurallado. Los nombres de Navamorisca, Navalmoro y Navamures recuerdan la ocupación mahometana. También fue notable la presencia judía en este pueblo, dedicándose a ejercer los más provechosos y artísticos oficios.
Perteneció junto con las comunidades de villa y tierra de Piedrahíta, El Mirón, La Horcajada y Bohoyo, al Señorío de Valdecorneja, territorio propiedad de la Casa de los Álvarez de Toledo, Duques de Alba. El Barco de Ávila es un punto importante de la ruta abulense del Descubrimiento de América. En Santa María de los Caballeros, y a su lado, en Navarregadilla, a 7 kilómetros de su casa solariega de El Barco, nació el clérigo Pedro de la Gasca, hijo de Juan Jiménez y de María Gasca. Fue miembro del Consejo Supremo de la Inquisición, enviado por la Corona a Perú para restablecer el orden después de la muerte del primer virrey, Blasco Núñez Vela. Llegó al Perú en 1546 y pacificó el territorio, autorizó diversas expediciones y fundó la ciudad de La Paz y la ciudad del Barco, para facilitar las relaciones de Chile y Río de la Plata. Fue una de las inteligencias más preclaras y poderosas de la época.[cita requerida] Volvió a España en 1550, falleciendo en 1567. Está enterrado en la iglesia de la Magdalena en Valladolid, fundada por él.
Hacia el año 1525, nació en esta localidad Juan Maldonado y Ordóñez de Villaquirán, que se trasladó en 1543 a Santa Fe de Bogotá donde vivió cerca de siete años. Fundó en Venezuela la Villa de San Cristóbal, en la región de Táchira, el día 31 de marzo de 1561. Por otra parte Pedro Sánchez-Ocaña y Rodríguez, casado en 1554 con Ana González Burgalés era por aquellas fechas regidor del Barco de Ávila.
Francisco Mateos en su obra Historias del Barco de Ávila, señala que de El Barco de Ávila también procedía uno de los primeros navegantes de la «Santa María» que en todas las referencias aparece un marinero barcense, con el nombre de Juan del Barco, amigo del hidalgo marinero Francisco de Henao, originario de Ávila. No obstante, otros autores no están de acuerdo con esta versión. Hay que pensar que era muy corriente poner a las personas el apodo de la profesión y que, lógicamente, a Cristóbal Colón acompañarían muchos hombres «del barco».
Sin embargo, sí que está bien probado documentalmente que el grumete llamado Antón del Barco desempeñó tal puesto en una de las naves del segundo viaje, la Gutierra, devengando por su ocupación 666 maravedíes mensuales.
Parecía verosímil que fuera de El Barco de Ávila otro Juan del Barco que aparece documentado como uno de los primeros marineros que, en el segundo viaje de Colón y a las órdenes del almirante, abandonó la «Niña» («Santa Clara») para explorar la actual isla de Cuba (Juana), el 12 de junio de 1494. No obstante, se ha demostrado asimismo3 que este Juan del Barco tampoco era barcense, sino palermo de naturaleza, es decir, natural de Palos de la Frontera.
El 6 de octubre de 1556, salió Carlos I de España y V de Alemania con un numeroso séquito de la villa santanderina de Laredo, camino de Yuste. Descansó quince días en Valladolid, estuvo en Medina del Campo el 5 de noviembre de ese año, pasando por Horcajo de las Torres, Peñaranda de Bracamonte, Alaraz, Gallegos de Solmirón, entrando en El Barco de Ávila el martes 10 de noviembre de 1556 a las doce y media de la mañana. Juan de Solís, gran cronista de El Barco de Ávila lo relata:
Ya a la manecida bajaban todos los vecinos de la sierra y se movilizaron los del Barco, yendo muchos a pie y a caballo hasta cerca de La Horcajada, formándose apretada filas desde la puerta de la Villa a los dos lados del antiguo camino de Castilla.
Pernoctando en una posada sita en la calle Mayor del Barco de Ávila. Partiendo 11 de noviembre de 1556, el emperador Carlos V hacia el monasterio de Yuste, camino del puerto de Tornavacas, donde dijo:
Ya no franquearé otro puerto que el de la muerte.
Según afirma en su libro Nicolás de la Fuente Arrimadas, el rey Alfonso VIII de Castilla concedió un fuero a esta villa. Se trataba de un documento que establecía los derechos y deberes de las autoridades y los vecinos. Establecía la libertad de cultos y fijaba actos que fueran objeto de sanción. En algunas referencias se le describe «encuadernado con pastas de madera, piel de becerro, caracteres de estilo gótico con caligrafía encarnada».
Según afirma, el Fuero de El Barco se llevó a Francia por las tropas de Napoleón en su retirada. No es cierto, sin embargo, que, como señalan varias obras, ese Fuero se encuentre en la biblioteca de la Facultad de Letras de Toulouse, entre otras cosas porque tal biblioteca no existe. Antes de la reorganización provincias de Javier de Burgos en 1833, perteneció a la provincia de Salamanca.
En la novela Por quién doblan las campanas (1940), de Ernest Hemingway, aparece un personaje llamado Anselmo, que dice ser de El Barco de Ávila.
