La emoción y la devoción se dieron cita ayer en La Cuesta

Un año más, la emoción y la devoción se dieron cita en La Cuesta con la celebración del tradicional encuentro del Martes Santo, un acto profundamente arraigado en el sentir popular que continúa vivo gracias al legado imborrable de Jaky Romero.

La jornada estuvo marcada por la solemnidad y el recogimiento, pero también por la cercanía de vecinos y fieles que, año tras año, mantienen viva esta tradición. El encuentro, que simboliza uno de los momentos más emotivos de la Semana Santa, volvió a convertirse en punto de unión para la comunidad, recordando la importancia de preservar las costumbres que forman parte de su identidad.

El legado de Jaky Romero sigue muy presente en cada detalle de este acto. Su impulso, dedicación y amor por esta celebración han dejado una huella que trasciende generaciones. Gracias a su trabajo, el encuentro del Martes Santo no solo se mantiene, sino que crece en participación y sentimiento.

Durante el recorrido, las imágenes procesionales avanzaron entre el respeto y el silencio, acompañadas por la mirada emocionada de quienes no quisieron perderse este momento tan especial. La organización, cuidada al detalle, permitió que el acto se desarrollara con la solemnidad que merece.

Este encuentro no es solo una tradición religiosa, sino también un reflejo del compromiso colectivo por mantener vivo un legado que forma parte del patrimonio cultural de La Cuesta. Un año más, la memoria de Jaky Romero se hizo presente, recordando que las tradiciones perduran cuando hay personas que creen en ellas y trabajan para transmitirlas.

Así, La Cuesta volvió a demostrar que su Martes Santo no es solo una fecha en el calendario, sino una expresión viva de historia, fe y comunidad.

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