La Catedral convertida en un aparcamiento: el fracaso del comité ejecutivo de la Junta de Hermandades de La Laguna

“Mucho fardar con chaquet alquilado, guantes de cabritilla y varas en las procesiones… y a la hora de la verdad, desidia y mala gestión. Mañana más.”
La situación que vive actualmente la Semana Santa lagunera refleja, una vez más, la absoluta falta de gestión, criterio y autoridad del comité ejecutivo de la Junta de Hermandades y Cofradías de La Laguna, presidido por Juan Antonio Pérez Gómez
Resulta indignante comprobar cómo los metros de ruedas y estructuras utilizados durante la Semana Santa terminan almacenados en el interior de la Catedral de La Laguna, convirtiendo el primer templo de la Diócesis en un auténtico parking improvisado y de mala imagen.
La Catedral no puede ni debe convertirse en un almacén de materiales, hierros y plataformas rodantes por culpa de la incompetencia organizativa de quienes, supuestamente, están llamados a velar por el buen funcionamiento y la dignidad de las hermandades laguneras. Lo que debería ser un espacio de respeto, recogimiento y valor patrimonial acaba degradado por una gestión ausente y una preocupante falta de planificación.
Mientras la Junta presume públicamente de actos, fotografías y protagonismo institucional, la realidad es muy distinta: abandono organizativo, decisiones improvisadas y una incapacidad evidente para resolver cuestiones básicas de logística y conservación del patrimonio religioso.

Muchos cofrades y ciudadanos comienzan ya a preguntarse para qué sirve realmente este comité ejecutivo más allá de figurar en procesiones, ocupar cargos y mantener cuotas de poder. Porque cuando llega el momento de gestionar, ordenar y dignificar la Semana Santa lagunera, el balance es cada vez más decepcionante.
La imagen de ruedas, estructuras y materiales almacenados dentro de la Catedral representa perfectamente el deterioro institucional que atraviesa la Junta de Hermandades y Cofradías de La Laguna: una entidad desconectada de la sensibilidad patrimonial, incapaz de ofrecer soluciones y sostenida únicamente por la apariencia.
La Semana Santa de La Laguna merece mucho más que un comité ejecutivo dedicado a la foto y al protocolo. Merece responsabilidad, planificación y respeto por sus templos y su historia.
