“II República, Guerra Civil y laguneros en el frente” (VI)

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Desde el frente, cuando las circunstancias bélicas lo permitían, no era raro escribir una tarjeta cada día y una carta o dos al mes. Desde muchas prisiones no se podía enviar más de una tarjeta semanal. A La Laguna también llegaron desde las trincheras numerosas tarjetas

Desde el principio de la guerra, se iban editando en la creciente zona nacional, tarjetas postales ilustradas con imágenes y eslóganes. La imagen más habitual era la efigie de Francisco Franco junto a eslóganes del tipo ¡Viva Franco! o ¡Arriba España! que con el tiempo se convirtieron en los gritos del ritual franquista.

Estas tarjetas se conocían como tarjetas postales patrióticas. En el anverso tenían una pequeña ilustración y espacio para escribir las señas del destinatario. El texto iba en el reverso. La iniciativa de su edición partía de los jefes político-militares locales, de las propias papelerías e imprentas o incluso de las jerarquías eclesiásticas.

Algunas unidades militares, cárceles u hospitales, editaban sus propias tarjetas postales. Se imprimían en todas las poblaciones importantes de la zona nacional.  Tan solo en Zaragoza había 12 empresas que comercializaban este tipo de tarjetas.

Se editaron también muchos sobres patrióticos, aunque en menor cuantía ya que se gastaba más papel (que escaseaba) y se dificultaba el trabajo de la censura.

El término Caudillo aparece en numerosísimas tarjetas y sobres, incluso en los primeros meses de la guerra. Con frecuencia forma parte de uno de los eslóganes más difundidos en aquellos momentos, “Una Patria: España. Un Caudillo: Franco”, o alguna de sus variantes. A veces se le añadía “Un Estado: Nacional-Sindicalista”. Es similar al lema de los Carlistas “Dios, Patria, Rey” que fue utilizado en la práctica durante toda la guerra en las zonas dominadas por los Requetés, pero en el que se fue substituyendo el término Rey por Franco.

En los primeros años de franquismo el culto al Jefe se extendió a su familia. No en vano esta era uno de los pilares ideológicos del franquismo. Se editaron varias postales en las que Franco aparece con su hija Carmencita. En una serie de postales de personajes, titulada “Forjadores de Imperio”, solo aparecen dos personas no militares, el cardenal Gomá y Carmencita Franco. Parecía el inicio de una línea de propaganda, orientada a divulgar la imagen del Padre de la Patria como había hecho con cierto éxito Mussolini.

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