Franco: cincuenta años después del final de una era (I)

La última noche del régimen

Han pasado cincuenta años desde aquella madrugada del 20 de noviembre de 1975 en la que España despertó oficialmente a un país sin Franco. La muerte del dictador, a las 4:20 de la mañana, no sorprendió a nadie, pero sí sacudió profundamente a una nación que llevaba casi cuatro décadas viviendo bajo su sombra.

En sus semanas finales, Franco agonizó lentamente en el Palacio de El Pardo, rodeado de médicos y altos cargos del régimen. Para un país habituado a la opacidad informativa, resultó sorprendente el minucioso parte médico diario que retransmitían los medios oficiales. La imagen del Caudillo, antaño presentada como símbolo de fortaleza y orden, se desmoronaba a la vista de todos.

Mientras los españoles seguían la evolución de su estado de salud, una pregunta se extendía por cafés, hogares y redacciones clandestinas: ¿y ahora qué? La inminente muerte del dictador generaba esperanza en algunos sectores y temor en otros, pero para todos suponía el final de un ciclo histórico.

Con su fallecimiento se activó un protocolo rígidamente planificado: honores de Estado, filas interminables para despedir al líder y una atmósfera tensa en los círculos del poder. Sin embargo, más allá del ceremonial, la verdadera historia comenzaba justo entonces.

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