Fotos y poemas a La Laguna en septiembre

Excursión por la isla de Tenerife estudiantes de Biología -Universidad de La Laguna. Curso 1967-68.
Con motivo de las celebraciones del mes de septiembre en La Laguna, hemos realizado una selección de poemas de la poetisa lagunera Concepción Marcos Diego, con el propósito de acercar su obra a nuestros lectores y rendir homenaje a su vínculo con la ciudad.
Del 1 al 30 de septiembre, publicaremos diariamente uno de sus poemas en nuestro Suplemento Fiestas del Cristo. Cada composición estará acompañada por una fotografía antigua del municipio, uniendo así poesía e imagen en un recorrido por la memoria, la historia y la identidad de La Laguna.
Durante todo el mes, los versos de Concepción Marcos Diego y las imágenes del pasado nos invitarán a redescubrir la ciudad y a celebrar, desde la palabra y el recuerdo, unas fechas tan significativas para los laguneros.

PRÓLOGO DE SU LIBRO AEONIUM POR JAVIER DE LA ROSA
Creo que la mejor vivencia de mi vida fue la realizada en la Facultad de Biología de mi Universidad de La Laguna, donde viví la inolvidable experiencia de estar y sentir con biólogos codo a codo desde mi puesto como funcionario, hasta la virtud de investigar entre ellos, con tertulias en la cafetería de la misma, en mi curiosidad por la Botánica, la Zoología, la Microbiología y los estudios del suelo volcánico.
Recuerdo a D. Telesforo Bravo y sus caminatas investigadoras del gran volcán Teide; la precisión de D. Wolfredo Wildpret en la laurisilva; mi complicidad con Checho Bacallado en nuestro libro de poesía y mi poema cumbre, que abre el gran tomo de la edición de Galápagos y su fauna; mi amistad con Gonzalo Lozano en Ciencias Marinas; la mayestática cátedra de Esperanza Beltrán y sus exposiciones anuales de micología; y los estudios del suelo, o Edafología, de Marisa Tejedor, posteriormente excelente rectora.
Luego, Conchi Marcos. Y ahora ella misma, en su poemario Aeonium.
A Concepción Marcos, también bióloga, la conocí en aquella Facultad, casi entre huertas, soslayando el Monte de la Esperanza. Ella me transmitió, con su gran humanidad e inteligencia, el amor a la verdad de la Naturaleza. Ya de por sí, poeta en ciernes por aquel entonces, ahora, con su poemario Aeonium, nos invita a disfrutar de sus remembranzas desde Murcia.
Esta lagunera navega por los tejados de su Laguna, por entre verodes y humedales de la Ciudad del Agua, como yo la denomino. Concepción Marcos es un sentimiento nostálgico que reverbera en los celajes turquí de La Laguna, con verso libre y ensimismado en el tibio fuego de lo bien estructurado, sin abusar de metáforas, sobre el mar de la inspiración poética que, en ella y su describir, es limpia y precisa en conceptos, bien interpuestos en la marea del ser y, luego, el desgarro del dolor de lo vivido por bien expresado.
De talante elegante, con toques de bióloga, nos interna en un mundo circular en el cual todo es belleza y pragmatismo, en ideas de la atmósfera de la Ciudad de los Adelantados, hoy Patrimonio de la Humanidad, pero que ella identifica humilde en su origen y, por ello, inconmensurable en nostalgias del alma.
Más allá, la piedra destiladera cubierta de culantrillos, en el goteo del tiempo que todo lo pierde o todo lo gana, en esta danza de malditos o benditos, según se tercie.
