La Laguna Ahora por España de fiesta por la Virgen de Agosto: Romería de la Virgen de las Nieves en las Machorras, tierra de Pasiegos (Burgos)

La romería tiene lugar el día 5 de agosto y comienza con una solemne misa, tras la que se saca a la Virgen en procesión acompañada por todo el público asistente. En la procesión destaca el grupo de ocho danzantes que llevan enaguas de encaje y faldillas color azul celeste, blanco o rosa, zapatillas blancas, todos ellos a las órdenes del «Mayoral» que equivale al jefe de danza. Va con ellos también otro de los personajes destacados, el «Rabadán» (que es un niño de unos seis años). Pero el personaje principal de la fiesta es «El Bobo», un hombre enmascarado que se dedica a recorrer las calles solicitando de los que llegan a Espinosa su correspondiente contribución o propina, dando saltos y realizando curiosas pantomimas.

Los actos principales tienen lugar en la explanada donde los danzantes, uno por uno, recitan versos en los que pasan revista a los acontecimientos familiares y sociales, relatando a veces cosas que caen dentro de la esfera de la intimidad que llaman la atención a los presentes. La intervención del «Rabadán» es la que más sorprende, precisamente por su corta edad. Después tiene lugar un extraño ritual en el que se suelta un animal que suele estar escondido en el interior de un tronco, para dejar paso al «Bobo» que lee en un papel una ristra de versos que pasan de los cincuenta en los que relata «la verdad» de lo que ha sucedido en el pueblo y alrededores durante todo el año. Por último tienen lugar las danzas típicas del «Ahorcado» y del «Caracol», que bailan acompañándose de largos palos. «Estas danzas con su aspecto guerrero, a tono con el paisaje y con la historia de la comarca, revelan su origen primitivo y recuerdan las que bailaban los pueblos cántabros ante sus muertos para exaltar las virtudes de éstos». Es notable también el Pasacalle.

Ramón Inclán Leiva, «IGNOTUS» comentó esta romería y sus elementos principales en el libro de JUSTO DEL RIO, «DANZAS TÍPICAS BURGALESAS», y lo describió así:

«…y sigamos en artística ruta hasta la importante villa de Espinosa de los Monteros, la antigua Monega de los cántabros.

Aquí, en su territorio conocido por «Las Machorras» (Cuatro ríos pasiegos), se bailan unas danzas dignas de estudio por su tipismo y por el interés que despiertan en cuantos las contemplan.

La cuadrilla de danzadores la componen once personajes: el Mayoral, el Bobo y el Rabadán y ocho danzantes. Los dos primeros son dos mozos, el Rabadán, un niño de seis a siete años, y los danzantes muchachitos de doce a diecisiete años. Con excepción del Bobo, que luce un pintoresco traje de vivos colores y usa careta, todos los demás visten camisa y calzas blancas, faldilla igualmente blanca con encajes, bandas de distintos colores, pañuelo al cuello sujeto con un anillo y brazaletes de varios colores también.

En la cabeza llevan una cinta con un clavel.

El día de Nuestra Señora de las Nieves (5 de agosto), se celebra en «Las Machorras» una gran romería que puede calificarse como una de las fiestas más típicas de la región. En ella, la cuadrilla citada, al son del pito y del tambor, baila, entre otras, las siguientes danzas:

EL PASACALLE:

Llevando los danzantes una castañuela cada uno en su mano derecha, y el Mayoral un palo revestido con cintas de colores y en la punta superior flores y lazos, bailan en dos filas formando, a veces, al cruzarse, una sola y cambiando de puesto en ellas con rítmicos movimientos de viriles perfiles y majestuosa prestancia.

EL AHORCADO:

Lo bailan portando cada danzante una vara que manejan con habilidad y arte trenzando con ellas bellas figuras simbólicas que marcan con ritmo y cadencia de puro sabor clásico. En una de las evoluciones saltan sobre la vara a compás de la música que llevan con admirable justeza y, después, bailando en rueda, las van colocando alrededor del cuello del Mayoral, lo que explica el nombre de esta típica danza, quizás la más antigua, recogida del folklore húrgales.

EL CARACOL:

Llevan los danzantes un par de palos cada uno y lo bailan a lo llano, haciendo graciosos movimientos que imitan la busca del caracol. Sin perder el ritmo de la danza juegan chocando los palos con los que llevan admirablemente el compás, y terminan dando todos una rápida vuelta marcada con un fuerte golpe en el tambor.

El aspecto guerrero de estas danzas, a tono con el paisaje y la historia de la comarca, revela su origen primitivo y recuerda las que bailaban los pueblos cántabros ante sus muertos para exaltar las virtudes de éstos.

La Romería de Nuestra Señora de las Nieves, fiesta sugestiva y de gran interés folklórico, se celebra desde tiempo inmemorial y se inicia diez días antes, o sea en la festividad de Santiago, en la que comienza el ensayo de las danzas.

Es costumbre que el día de las Nieves los danzantes oigan la primera Misa, dirigiéndose después a la carretera donde obsequian con sus bailes a los romeros forasteros según van llegando, correspondiendo éstos con sus aplausos y donativos a tan simpática gentileza.

Antes de la Misa Mayor, se celebra una procesión por los alrededores del Santuario, esperando los danzantes en la puerta del templo hasta que sale la imagen de la Virgen, entonces se colocan delante y van bailando durante todo el recorrido de la procesión una bonita danza en la que, mezcladas con movimientos rítmicos, se rinden graciosas reverencias.

El Mayoral y el Rabadán van delante y a su lado el Bobo que simula abrir paso manejando unas grandes tijeras de madera.

Terminada la Santa Misa, autoridades y romeros se trasladan a un prado inmediato y, previo permiso que el Alcalde concede al Mayoral, éste pronuncia un breve discurso en el que habla de los favores concedidos por la Virgen de las Nieves y pondera las bellezas de la comarca, terminando con la siguiente copla:

Virgen Santa de las Nieves,
Reina y Madre soberana,
te venimos a cantar
los hijos de estas montañas.

A continuación, el Rabadán y el Bobo y los danzantes van cantando también cada uno su copla, y seguidamente se da comiendo a las tradicionales danzas antes descritas, que son siempre aplaudidas con verdadero entusiasmo por el gran gentío que acude a esta típica romería”.

Así describió Ramón Inclán Leiva, «IGNOTUS» hace ya 40 años la Romería de la Virgen de las Nieves de Espinosa de los Monteros y su descripción certera sigue siendo válida, no ha quedado desfasada pues aunque la romería ha ido a más en el número de visitantes y en su esplendor, ha seguido realizándose con plena y absoluta fidelidad a la tradición. Pueden haber modificado algunos pequeños detalles o matices, pero en lo fundamental se sigue celebrando lo mismo, con el mismo espíritu, con el mismo aplauso por parte de los que asisten a contemplar esta bellísima romería.

Sin mérito alguno por nuestra parte, sólo hemos querido recordar y describir esta fiesta y romería que enriquece de forma notable el patrimonio folklórico de la provincia de Burgos, divulgándola en la medida de nuestros medios.

Deseamos que con otras romerías, fiestas y muestras del folklore popular suceda lo mismo que con la que hemos comentado, que con el paso del tiempo, vayan a más conservando todos sus elementos con fidelidad al pasado y con la frescura que les confiere su plena aceptación en la actualidad.

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