Especial Fiestas del Cristo de La Laguna 2022: voces laguneras: Julio Fajardo
Dice Gonzalo Hernández en el libro “Los Sabandeños. Las otras voces del mito”: No es casual que sea Julio Fajardo el primero de los fundadores que aparezca en la obra Los Sabandeños. «Doña Luisa Sánchez, la madre de Julio Fajardo, les pidió que le fueran a cantar a su hijo, que estaba en cama con coxalgia. Se dice que ya por entonces los hermanos Bacallado, pese a sus pocos años, eran unos virtuosos del laúd, la bandurria y la guitarra; algo por lo que siempre —reconoce el propio Leoncio— le han estado agradecidos a su padre, que fue quien les inculcó el amor a la música desde muy pequeños: cuando el menor de los tres hermanos apenas sumaba siete años, don Leoncio Bacallado decidió introducirlos en el mundo de la música; habló con Manuel el Campanero —hermano del director de la banda municipal, Antonio González Ferrera—, para que les diera clases de pulso y púa, y le asignó a cada uno, casi por tamaño, un instrumento musical: a Antonio, el mayor, con diez años, la guitarra; a Juan José (Checho), con nueve, el laúd; y a Leoncio, con siete, la bandurria».

[…] Tal llegaría a ser la relevancia del joven cantautor que, incluso cuando en 1968 Los Sabandeños comenzaron a realizar conciertos de cierta envergadura, más de una vez iban a recurrir a la fórmula «Julio Fajardo y Los Sabandeños», quizás ante la falta de repertorio del grupo —que por aquel entonces solo contaba con tres sencillos en el mercado—, o quizás con la intención de aprovechar la renovada popularidad con la que Julio contaba en aquel momento con motivo de la presentación de su tema «Piedras en el mar» a la tercera edición del Festival de la Canción del Atlántico.
Más tarde, Julio destacaría, como político, novelista y, a partir del año 2004, también como presentador del programa de la Televisión Autonómica Canaria La bodega de Julián».
Todo esto sin renunciar a las parrandas, a los amigos, y a las palabras, como las de su último libro La Laguna, en las que entremezcla la ciudad y la vida.
