En su origen este evento fue una feria ganadera, pero con el paso del tiempo evolucionó hasta convertirse en una fiesta de gran participación popular. Se realiza en honor a la Virgen de los Llanos y cuenta con un variado programa: conciertos, teatro, verbenas, actividades infantiles, desfiles, corridas de toros, competiciones deportivas… Las celebraciones comienzan con dos actos: la proclamación de la reina de las fiestas (llamada “Manchega de honor”) y la Cabalgata de Apertura, un vistoso desfile de carrozas en el que participan numerosos grupos, charangas y bandas de música, y donde la gente sale vestida con el traje típico manchego. Esta gran cabalgata puede llegar a durar varias horas. Otro acto emblemático es la ofrenda floral a la patrona.
El ambiente festivo se concentra en el Recinto Ferial y sus aledaños. Debido a su particular forma, este espacio es conocido como los redondeles o la sartén. Construido en el siglo XVIII, se compone de tres círculos concéntricos y de un paseo longitudinal que da acceso a ellos. En el centro de la sartén existe un bello templete modernista, mientras que en los diferentes redondeles se pueden encontrar numerosas casetas de todo tipo: de comida y bebida, artesanía tradicional de Albacete, juguetes, ropa, bisutería… Los puestos permanecen abiertos durante todo el día, hasta la madrugada; y en muchos de ellos se puede tomar sidra con miguelitos, un dulce típico de la zona verdaderamente delicioso. Por el día, además, se pueden ver los desfiles de carruajes y caballos. A lo largo del paseo se sitúan las atracciones infantiles y la popular tómbola benéfica. Fuera del Recinto Ferial, en los alrededores, también hay más casetas y puestos, además de las carpas de música donde se celebran los conciertos. Sin embargo, lo más impresionante de la Feria de Albacete es su carácter multitudinario: a todas horas, tanto de día como de noche, el Recinto Ferial está lleno de gente con ganas de disfrutar y divertirse.