En La Laguna los niños le ponen agua y hierba de San Roque para los camellos de los Reyes Magos

En San Cristóbal de La Laguna, la noche del 5 de enero se vive con una emoción muy especial. Además de dejar los zapatos para recibir los regalos, los niños conservan una tradición entrañable y muy arraigada: poner agua y hierba de San Roque para los camellos de los Reyes Magos.

Desde primeras horas de la tarde, muchas familias preparan este pequeño ritual. Se busca un cuenco o plato con agua fresca y se coloca un manojo de hierba de San Roque, una planta popular y fácil de encontrar en la isla, que tradicionalmente se asocia con el alimento de los animales. Todo se deja junto a los zapatos, en la puerta de la casa, en el patio o cerca del belén, creando un ambiente lleno de ilusión y expectativa.

La costumbre nace de la idea de que los Reyes llegan a La Laguna tras un largo y cansado viaje, recorriendo pueblos y ciudades para llevar regalos a todos los niños. Sus camellos, fieles compañeros, también necesitan beber y alimentarse. Por eso, este gesto sencillo representa hospitalidad, generosidad y agradecimiento, valores que se transmiten a los más pequeños de forma natural y cercana.

A la mañana siguiente, el momento de comprobar si el agua ha disminuido o si la hierba “ha desaparecido” se convierte en una experiencia mágica. Para los niños, es la prueba de que los Reyes realmente han pasado por allí durante la noche. Más allá de la fantasía, esta tradición refuerza la identidad cultural lagunera y mantiene vivo un vínculo entre el pasado y el presente.

Así, año tras año, el agua y la hierba de San Roque para los camellos siguen siendo un símbolo de la Noche de Reyes en La Laguna, una costumbre humilde pero cargada de significado, que une a las familias y mantiene viva la ilusión infantil.

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