El Mercado Municipal de La Laguna con nuestra tradiciones: El origen de los buñuelos de viento que nos comeremos hasta el día de Todos los Santos

Encontrar el origen de los buñuelos no es tarea fácil, ya que unos piensan que deriva de la palabra “puñuelo” una especie de bolas que los romanos amasaban con sus puños. Otros en cambio creen que la palabra procede del francés “beignet”.
Pero sabemos que la mayoría de los dulces tienen un origen árabe y casi seguro que los buñuelos tengan esa procedencia. Un postre favorito de los árabes que estaban aposentados entonces en Granada eran los buñuelos de agua miel, este manjar se freía en aceite y posteriormente se bañaba en miel hirviendo.
Las recetas de buñuelos se vienen encontrando en España desde el siglo XVI, han tenido y tienen una gran tradición gastronómica en nuestro país. Nos encantan los buñuelos y todas sus variedades, a cual más sabrosa. ¿Y a ti?
Comiendo buñuelos
Este año, los buñuelos de viento y los huesos de santo han encontrado una mayor competencia en estanterías y mostradores. A dos semanas de la festividad de Todos los Santos, mazapanes, polvorones, roscones de vino y turrones, junto a las pastas con cobertura azucarada y colorida, en forma de fantasmas y brujas, invaden las pastelerías y los supermercados.
La primera receta de la que se tiene constancia, está incluida en un recetario, escrito en latín, a comienzos de nuestra era, «De re coquinaria» («Sobre materia de cocina»), atribuida a un autor romano llamado Marco Gavio Apicio, que vivió en el siglo I, durante el reinado de Tiberio.
Durante el siglo XVI, los moriscos gustaban de ellos y los elaboraban en sus hogares para consumo propio. Este dulce permitía a los más humildes sacarse un sobresueldo con su venta ambulante.
Tras la expulsión morisca, los buñuelos no solo siguieron elaborándose, sino que, su receta se fue extendiendo por el resto de la península Ibérica, gracias en parte a los gitanos. Éstos, desde su llegada a través de los Pirineos en el primer tercio del siglo XV, viajaron por toda la península llegando hasta Granada, donde aprendieron a hacerlos. Al convertirse en objeto de persecución por los Reyes Católicos, peregrinaron a otros territorios -entre otros a las canarias recien conquistada- en un intento de librarse de galeras, llevando la receta consigo, que trasmitieron a sus nuevos vecinos.
En la actualidad hay un amplio surtido que cada temporada, octubre noviembre, nos ofrecen los pasteleros. Además de los buñuelos de viento, sin nada dentro, hoy en día pueden encontrarse aromatizados con limón, canela, vainilla…, o rellenos de crema pastelera, de chocolate, de nata, de café, de praliné, de avellana, de cabello de ángel, de calabaza, de manzana, de plátano e incluso de coco, un amplio surtido para dar gusto a todos.
En España, la costumbre de comer buñuelos en el día de Todos los Santos se inició en los conventos, que antiguamente los elaboraban y los vendían por estas fechas. Cuenta la tradición que cuando te comes un Buñuelo sacas un alma del purgatorio. Ya te puedes poner, colabora.
