El futuro incierto del Casino de La Laguna (y VI)

casino corpus

Volveremos con más sobre el mismo tema desde el día 1º de septiembre, vamos por las fiestas del Cristo. Volveremos con unas fiestas profundamente laguneras y su relación con el Casino  antes de la decadencia.

El Casino lagunero fue, hasta no hace muchos años, una de las instituciones que elaboraba unas de las mejores alfombras de flores para el Corpus.

Pero con el arribo de estas junta directiva, todo está en decadencia, ni la alfombra del Corpus en las manos de estos señores es ecológica;  parece como si una maldición atiliana se cierne sobre el Casino de La Laguna. En cada capítulo les iremos desgranando uno a uno los desaguisados del Casino.

Antes, muchos eran los niños que, dirigidos por Domingo García Barbuzano y su mujer Mari Carmen, participaban preparando la alfombra infantil y la adulta del Casino. Los niños salían a tomar su parcela de la calle El Agua como un enjambre laborioso, arrastrando sacos y cestos con retamas, hortensias, cactus, rosas, geranios y otras especies de hoja densa y pequeña, ya deshojadas. La víspera se formaban grandes corros en el patio central y en la sala Canaria (salon de la primera planta que da a la calle de San Agustín).

Reunidos padres, hijos y socios en general a los que les gustaba participar – jamás he visto a ninguno de esta Junta desojar ni una margarita-, se procedía al deshoje y clasificación.Unas identificadas con el color del modelo, pasaban a formar parte del tapiz; las otras volarían desde las ventanas al paso de la procesión del Santísimo. Esa impresionante lluvia de pétalos -también hoy desaparecida-, volaba ante la mirada atónita de canónigos y beneficiados, alcaldes y concejales, catedráticos, magistrados, cónsules y otras representaciones dignísimas que acuden a las procesiones de la capital de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna.

Esos días previos al Corpus Christi en el Casino, hasta la época de José Godiño y Octavio, los dos últimos presidentes del Casino antes de que llegara esta Junta de desconocedores y poco amigos de conservar y seguir manteniendo las tradiciones,  eran una fiesta familiar, con chocolate de tarde y de la madrugada, decenas de ruedas de churros, copitas de anís, jarras de refrescante cerveza, bocadillos de queso y cebolla, tortillas con una puntita de chorizo, tan del gusto de Antonio Pérez Godiño, vamos un verdadero centro de cordialidad y familiaridad.

En aquellos días ya se iban vislumbrando las fiestas próximas de la noche de San Juan, con las oraciones al fuego y al agua, los ahüeros de Domingo Barbuzano…para más tarde sumergir a la sociedad sobre las tradicionales fiestas de San Benito Abad, con las elecciones de romeras y magas….Pero esto lo dejamos para otros capítulos, pues los destrozos y desapariciones de eventos por parte de esa junta directiva, presidida por José Miguel Palmero y el resto de directivos, entre los que se encuentra como vocal el presidente anterior, así lo merecen.

La alfombra en la actualidad. Con esta junta directiva, el famoso  tapiz del Casino ya no es lo que era, ni por asomo. Han desaparecido los adornos florales, convirtiéndola en un vulgar remedo, en triste alfombra de marmolina proyectada por un «plotter» y de unos colores mediocres. Representada en la puerta principal del casino, parecía que era un espejo donde se miraba la decadencia de esta Sociedad otrora señera,  y en la actualidad pidiendo a gritos savia nueva.

Aunque actualmente existe una importante cantidad de capullos, «la alfombra» es de marmolina, qué pena no hacerla con los capullos deshojados.

También te podría gustar...