El Cristo de La Laguna, la Plaza y las fiestas (VII)

Iglesia de la Concepción. La Laguna 1931, coloreada con IA 2026.
Convenio Iglesia-Sociedad Anónima de Tranvías Eléctricos de Tenerife: Entendía Rey y Redondo que los “terrenos que se ceden son de poco valor” y no “aprovechan” a la parroquia, “existiendo además el peligro de que pasen a poder del Municipio, por el uso a que están destinados” . Por su parte, el nuncio apostólico, Aristide Rinaldini, dadas la “necesidad y evidente utilidad”, otorga “todas las necesarias y evidentes facultades”, siempre y cuando “se cumplan las condiciones estipuladas, especialmente la de la construcción de una nueva Capilla” .
A cambio, la Sociedad Anónima de Tranvías Eléctricos de Tenerife se obligaba a “reconstruir el muro de contención y escalinatas con sus pilastras de cantería y en la misma forma que está al presente” y a edificar otra capilla “de las mismas proporciones e igual decorado interior y exterior junto al templo parroquial y pared de la Capilla de San Pedro, situando su frente a la parte del Naciente”.
Para el tema que nos ocupa, lo más importante es que también la compañía del tranvía se obligaba “a suministrar luz eléctrica a la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción de esta ciudad, por medio de veinte lámparas incandescentes de dieciséis bujías cada una”, en los siguientes días: Las noches de los viernes de Cuaresma, la noche del Jueves Santo, el último día de la novena de san Antonio, en la novena de la Inmaculada Concepción, en los domingos del mes de mayo y el último día del novenario de Ánimas.
Finaliza esta minuciosa relación de festividades religiosas con un importante privilegio: El obispo podía incorporar cualquier otra función extraordinaria “a celebrar en la expresada parroquia de la Concepción, con anuencia de la misma Compañía”. Y Nicolás Rey y Redondo hizo valer tal privilegio para recibir al Smo. Cristo de La Laguna, en su visita al templo matriz un 14 de septiembre de 1902. Para acoger al Señor de La Laguna, estrenó la iglesia un artístico templete en su interior, se iluminó con luz eléctrica…y a la salida se quemaron fuegos artificiales, los primeros en la torre de la Concepción en la procesión septembrina del Cristo.
Para aquellas fiestas de 1902, la noche del 14 de septiembre se estableció un servicio de tranvías cada media hora entre Santa Cruz y La Laguna, “saliendo el primer coche a las cinco de la mañana del día 14, y regresando el último de La Laguna a las 6 de la mañana del día 15” . Porque siempre se esperaba una afluencia masiva de gentes de todas parte de la Isla y de las Islas, especialmente desde Santa Cruz. Como muestra, lo acaecido solo cuatro años antes, cuando Santa Cruz se quedó “casi desierta”, debido a los “muchos miles de personas que han marchado a la fiesta del Cristo, a La Laguna”. Hasta el punto de que “las oficinas públicas están en cuadro y cerrados la mayor parte de los establecimientos de comercio” .

Iglesia de la Concepción. La Laguna 1931, coloreada con IA 2026.
No me resisto a mencionar que entre los actos de las Fiestas del Cristo de 1902, las crónicas destacan el “certamen musical”, en el que tomaron parte “las cuatro bandas que en aquellos días concurrieron a esta Ciudad”…
La del Regimiento de Canarias núm. 1 ejecutó el Andante del tercer acto de “La Bohème” (…) y el Preludio de “La Revoltosa” (…) La banda municipal de la villa de La Orotava afirmó su buena reputación con la ejecución de la “Obertura del Reloj de Lucerna” y un trozo de la zarzuela “Aldeanos y poetas”. La banda de esta ciudad nos hizo oír la hermosa composición de Higinio Marín “El combate del Callao” y un trozo de “Lohengrin”, piezas que ejecutó brillantemente, haciéndose tanto más honor por cuanto es una banda de aficionados en las que suele tropezarse con muchas dificultades para organizarse y perfeccionarse como se encuentra “La Fe”. En suma, el certamen musical es un número tan culto y agradable que quisiéramos verlo repetido todos los años en las fiestas que por este tiempo celebramos en esta ciudad”.
