Aquellos Templetes monumentales para el Señor de La Laguna (y III). Una obra musical sobre el Cristo de La Laguna. Por Carlos García

Interior del antiguo Teatro Viana

Y no olvidaremos los templetes, los “pabellones”, primero de madera, donde se “refugiaba” el Cristo a la espera de los fuegos de la plaza, de la Entrada, de los portales y de los del Risco. Luego, en 1935, el templete se levantó de mampostería a iniciativa del Orfeón La Paz, que duró hasta 1959 en que el Ayuntamiento solicita su derribo para urbanizar la plaza en un concurso de ideas entre arquitectos, ingenieros y artistas, lográndose unos años después. Fue en 1962 cuando la plaza luce losetas y estrena una fuente luminosa en su centro.

Todos estos actos populares, que engrandecían cada año las centenarias fiestas laguneras, se vieron sorprendidos gratamente con la presentación de esta pieza musical, a la que dedicamos estos recuerdos, a modo de zarzuela u opereta de la que desgraciadamente solo nos queda su parte escrita, el libreto, ya que ha desaparecido la música. Fue un suceso vecinal ya que el título era muy sugestivo para los laguneros y para los visitantes de la ciudad en sus fiestas.

No obstante, la crítica no fue muy benevolente, pudiendo leer en algunos medios que la música puesta al drama, fue escrita con precipitación teniendo semejanzas con músicas de otras obras. Pero en el segundo acto, en la plegaria y en la romanza del tercero, el maestro Sendra muestra su delicado gusto y sentimiento como compositor a la vez que sus conocimientos en la instrumentación. Se termina festejando con el mayor entusiasmo a los autores de “El Cristo de La Laguna”.

El Teatro Viana fue el epicentro de las fiestas hasta que se inauguró el Leal en septiembre de 1915.

Otro crítico, en La Opinión, que firma Roma, hace mención especial de la interpretación de folías de Julia, interpretadas por Estrella López: “ No es mujer la que no tiene / amor en el corazón / pues el amor es en ella / lo que el perfume en la flor” ; y de la romanza del Sr. Ristorini, aunque no gusta la interpretación del dueño de la compañía teatral, Pablo López, en su interpretación de Calixto, al que, refiere, parecía no oírse la voz de un mago canario sino al guajiro de los campos de Cuba. Le responde el coro el estribillo: “Vivan las folías / viva ese llorar / ese llorar triste / que canta un pesar” / Termina enviando la enhorabuena al Sr. Vilela.

En resumen, una buena acogida al estreno de esta novedosa obra costumbrista canaria, con aires musicales de las islas, guitarras, panderetas, hueseras y castañuelas y con intervención del Stmo. Cristo de la Laguna….” Hoy habrá fiesta / dentro estos valles / de regocijos / es día hoy…../ Suenen las flautas / y las guitarras / y entone cantos / el trovador…”

Y se escucha cantar en el transcurso de la representación teatral…:” Dos cosas hay que yo adoro / desde chiquito en la cuna / a la madrecita mía / y al Cristo de La Laguna…”

En la Crónica Teatral de Máximo D´Azzeglio, en El Imparcial de Canarias leemos: “La prosa del drama es muy correcto y fácil, presentando giros de lenguaje muy hermosos; y en ella no ha abusado el Sr. Vilela, de interponer terminachos que se suponen dice nuestra gente de campo. El verso muy inspirado, adecuadísima a las distintas situaciones de la escena. El fondo del drama es magnífico y nada desdice de su forma. Los autores han dado al teatro una obra de efecto bien escrita. Reciban nuestra enhorabuena. La música del Sr. Sendra dignísima de elogios. La orquesta bien.

Reiteramos nuestros plácemes al D. Rafael Vilela y Montesoro por el gran triunfo obtenido e indicarle que es un delito el que plumas como la suya permanezcan ociosas”.

Finalizo este breve recuerdo de una obra musical dedicada a nuestro Cristo lagunero, al Negrito como otrora se le nombraba, y que nos ha servido como excusa para dar un repaso a las viejas costumbres y tradiciones en las fiestas mayores de Laguna. Y quiero hacerlo con unas letras de Manuel de Ossuna donde nos informa: “ Tan extraordinaria fue la celebridad del Cristo de La Laguna que el R.P. Fr. Bartolomé de Casanova, representante del insigne Cabildo de Tenerife en Roma, en 1587, pudo obtener que las grandes preeminencias que se habían otorgado por el Pontífice a la Santa Iglesia de San Juan de Letrán, en Roma, se extendiesen a la Capilla Mayor de San Miguel de las Victorias, de San Cristóbal de La Laguna, donde se tributa culto a la sagrada imagen del Santísimo Cristo dictando auto por el que se declara imagen santa y milagrosa la del Santísimo y famoso Cristo… A su vez el Cabildo de Tenerife, dispuso una ordenanza, promulgada el 17 de Septiembre de 1607, que se celebre fiesta al Santísimo Cristo de La Laguna, por ser cosa sabida la mucha y antigua devoción que en todas estas islas y en toda España se tiene al Cristo de La Laguna”.

También te podría gustar...