La Laguna Ahora no trabaja al dictado de ninguna fuerza política, somos un periódico digital independiente de información local, ni más ni menos

Hace años que venimos trabajando a través de Internet con La Laguna Ahora y con las redes sociales, en algún momento nos hemos topado con comentarios lesivos, publicaciones difamantes, y hasta agresiones muy subidas de tono; todo con el ánimo de causar un perjuicio a la persona que van dirigidas dichos comentarios (En este caso a Julio Torres Santos, director de La Laguna Ahora). Lo último ha ocurrido este fin de semana en una publicación digital y en el Facebook relacionado con la misma. Desde los servicios jurídicos nos recomiendan que a sabiendas que dichos comentarios lesivos son expuestos ante miles de usuarios debamos de advertir que La Laguna Ahora no trabaja al dictado de ninguna fuerza política, somos un periódico digital independiente de información local, ni más ni menos.
Recordar tanto a políticos que usan ciertos latiguillos en el Salón de Plenos, así como a otros que escriben disparates, que la Ley protege el honor y la buena reputación de las personas, implementando mecanismos de defensa para quienes son agraviados por una difamación.
La Difamación propiamente dicha, se comete cuando ante varias personas, reunidas o separadas pero de manera que pueda difundirse la noticia, se atribuye a una persona un hecho, una cualidad o una condición que pueda perjudicar su honor o reputación.
Esta difamación está revestida por: a) imputación de un hecho, calidad o conducta que pueda perjudica el honor y la reputación de una persona, b) La difusión o publicidad de la imputación y c) el “animus injuriandi” o “animus difamandi”, es decir el dolo, consistente en la conciencia y voluntad de lesionar el honor mediante la propagación de la noticia por cualquier medio.
En consecuencia, la Difamación es una conducta antijurídica de connotación penal que también puede cometerse (y de hecho se está cometiendo) a través de las redes sociales que desde nuestro punto de vista es muchísimo más grave que hacerlo por otros medios (entiéndase radio, televisión, prensa escrita), por cuanto la cantidad de personas ante quien se expone esta difamación sobrepasa por lo menos las cinco mil personas (que es el número máximo de amigos que uno puede tener en su lista, en Facebook por ejemplo).
No olvidemos que el derecho de expresar nuestras opiniones libremente, termina cuando comienza el derecho del prójimo a que se le respete su honor y buena reputación; ergo, no se debe utilizar las redes sociales para estos actos ilícitos-difamantes.
No se olviden que la legislación española regula la difamación y establece mecanismos para la defensa de los ofendidos.
