La Laguna Ahora inspira tus recetas de otoño: Fabada «pal» Día de San Diego

Otro clásico para tiempos fríos, ya sea con alubias blancas o pintas. Entre las preparaciones más conocidas, está la “fabada”. Por las fiestas de San Diego, con un tiempo típicamente otoñal y lagunero, siempre se suelen preparar en «Casa de Israel» y allí los parroquianos suelen dar buena cuenta de estas judías «israelís», este año como tantas otras cosas hay que hacerlas en casita.
Aunque de origen asturiano, la fabada ha encontrado un lugar en numerosas reuniones populares y familiares, donde su contundencia, sus aromas y su sabor tradicional invitan a prolongar la sobremesa. Las fabes, acompañadas de chorizo, morcilla y lacón, conforman un plato que evoca la cocina de siempre, aquella que reúne a varias generaciones alrededor de una misma mesa.
Así, entre la historia de San Diego del Monte, las anécdotas de la célebre fuga estudiantil y el ambiente festivo que cada noviembre se respira en la ciudad, la gastronomía aporta su particular homenaje a la convivencia. Porque las tradiciones no solo se mantienen vivas en las calles y en la memoria colectiva, sino también alrededor de una buena mesa.
Ingredientes:
250 g de alubias blancas
1 zanahoria
1 puerro
100 g de chorizo
1 morcilla
100 g de tocino
Un hueso de jamón
100 g de oreja de cerdo (o rabo)
Pimentón
Una pizca de sal
Manos a la Obra
Ponemos a remojo las alubias en agua fría la noche anterior. También se pone a remojar, en agua templada, el hueso de jamón y el trozo de oreja o rabo de cerdo.
Al día siguiente, en un caldero grande ponemos las fabes junto con la zanahoria y el puerro limpios y enteros, el tocino con veta, el hueso de jamón y el trozo de oreja o de rabo de cerdo.
Cubrimos con agua fría y ponemos al fuego. Después del primer hervor, desespumamos y dejamos guisar a fuego lento, procurando que las fabes estén siempre cubiertas de agua. En caso de necesitarlo,añadimos agua fría en pequeñas cantidades.
Metemos la morcilla y el chorizo enteros en cualquier momento pero teniendo en cuenta que hay que dejarlos guisar junto con las fabes tan sólo 20 minutos. Una vez cocida la morcilla y el chorizo, los sacamos del cocido y reservamos.
El caldo debe quedar espeso; para ello pasaremos unas fabes junto con la verdura del cocido y una pizca de pimentón por el pasador.
Ya guisadas las fabes, se retiran del fuego y se dejan reposar 10 minutos. Una vez reposadas y puestas a punto de sal, las presentamos en la mesa en una sopera con las carnes y embutidos partidos en trozos.
