Foto y poema al Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos despierta temprano,
con olor a palma, a fe y a cielo cercano.
La mañana se viste de esperanza sencilla,
y el pueblo camina entre cantos y orilla.
Se alzan los ramos como verdes plegarias,
susurrando historias antiguas y necesarias.
“¡Hosanna!” resuena en el aire templado,
como un eco de amor que nunca ha callado.
Entra humilde el Rey sin corona dorada,
sobre un asno, la paz en su mirada.
No busca poder ni tronos de gloria,
sino abrir con ternura otra historia.
Las calles se llenan de pasos y vida,
de fe que no grita, pero no se olvida.
Y entre sombras futuras de cruz y dolor,
ya florece en silencio la luz del amor.
Domingo de Ramos, inicio y promesa,
de un camino que salva, que abraza y que besa.
Entre palmas y cantos, el alma recuerda:
que en lo más sencillo, la esperanza se queda.
