Foto y poema a las puertas de la Semana Santa: Vuelve incienso y silencio a La Laguna

San Benito y San Lázaro marcan el Vía Crucis del Calvario.
Bajo el cielo tenue de La Laguna,
cuando la tarde se vuelve incienso y silencio,
despierta la memoria de la fe
entre piedras antiguas y pasos lentos.
Crujen varas sobre el suelo húmedo,
y en cada golpe late una llamada,
como un eco antiguo que convoca
al alma recogida y emocionada.
Avanza el Cristo entre sombras doradas,
mecido por el susurro de las oraciones,
y en sus ojos tallados se refleja
el dolor antiguo de generaciones.
Las calles, vestidas de historia,
guardan promesas, lágrimas y cantos;
cada balcón es un altar discreto,
cada esquina, un suspiro quebrado.
Y cuando la noche abraza la ciudad,
y la cera dibuja ríos de luz,
La Laguna entera se arrodilla en silencio
ante el paso eterno de la cruz.
Porque aquí la fe no es solo recuerdo,
es latido, es herencia, es verdad;
es un pueblo que camina en la penumbra
para encontrarse, de nuevo, en la eternidad.
