Curiosidades e historia de la Cuaresma y la Semana Santa lagunera: “la Semana Santa chica”

Entramos en la quinta semana de Cuaresma, un periodo que muchos conocemos como “la Semana Santa chica”. Son días en los que al mundo cofrade empieza a acelerársele el pulso —y no precisamente por la llegada de la primavera—. Surgen los corrillos, los comentarios y rumores sobre estrenos en los pasos, las críticas a los cambios en los recorridos procesionales y, cómo no, las conversaciones inevitables sobre cuánto cobrarán las bandas, algunas con tarifas nada discretas. Así, entre dimes y diretes, se alcanza el domingo, con procesión tanto por la mañana como por la tarde.
Pero la Semana Santa lagunera no se vive únicamente en la calle, entre ensayos, cultos y actos propios de unas intensas semanas cofrades. También se deja sentir en los escaparates de tiendas, comercios, tascas y restaurantes.
Las dulcerías se llenan de torrijas y capuchinos de chocolate que parecen esperar a su próximo devoto. Los escaparates se transforman en pequeños homenajes a la Semana Santa, anunciando que ha llegado el tiempo de los buñuelos, las torrijas, el pescado salado o las potas… productos que invitan a entrar en la tasca más cercana. Todo ello forma parte de una tradición que, además de identidad, genera actividad y empleo gracias a quienes visitan nuestras celebraciones.
Y es que en La Laguna la Semana Santa comienza a sentirse con intensidad desde el quinto domingo de Cuaresma. A partir de ahí, se acerca el Viernes de Dolores, ya pasó el de Lázaro, el huevo duro y el vaso de vino. Se dice que entre Carnaval y Semana Santa los vinos del norte alcanzan su mejor punto; quizá haya algo de verdad, pues en los antiguos brindis cofrades nunca faltaba el garrafón de la tierra. Pero de eso hablaremos en otra ocasión, porque aún queda mucho por contar hasta que llegue la Semana Mayor.
Antes de despedirme, solo queda una invitación: La Laguna, sus laguneros y laguneras, esperan su visita durante estas fechas. Será un verdadero honor recibirles. Y no olviden seguir atentos a los consejos culinarios que iremos compartiendo… yo investigo, y luego se lo cuento —que desde aquí, nadie se entera.
