VISITAS DE LA VIRGEN DE CANDELARIA A LA LAGUNA DESDE EL SIGLO XVI (V). Por Julio Torres

Virgen de la Candelaria. Autor Vásquez de Arce y Ceballos, Gregorio (1638-1711) Pintor del siglo XVII, nace en Bogotá y estudia en el colegio jesuita ‘San Bartolomé’ y luego en el ‘Gaspar Núñez’ con los dominicanos. Inició sus lecciones de pintura en el taller de los Figueroa hasta 1658. Su primera obra firmada data de 1657 y tuvo una producción muy activa de temáticas religiosas, las cuales se encuentran en museos e iglesias en Colombia, hasta 1710, cuando enloqueció. En 1701 fue apresado y gran parte de sus obras, 42 encargadas para la Capilla del Sagrario de Bogotá, las termina en la cárcel. Cuando sale se encuentra en gran miseria, enloquece y en 1711 muere. FUENTE: Arte Colonial: Catalogo de artistas coloniales.

VISITA EN 1650

La carencia de lluvias obligó otra vez al Cabildo a trasladar la imagen a La Laguna, el 24 de abril del citado año. La procesión partió de la Ermita de San Juan -donde había sido puesta en andas, pues había llegado en el nuevo sillón para visitar después las iglesias de los Remedios, Sta. Clara y Sta. Catalina y, por último, Sto. Domingo. Allí permaneció hasta que el 6 de mayo fue trasladada a la parroquia de la Concepción para celebrar el segundo aniversario del sudor de la imagen de San Juan Evangelista.

Terminada la función, partió hacia la iglesia de Sta. Catalina y, al día siguiente, hacia la Ermita de San Juan, desde donde retornaría a su Santuario.

Precisamente este año el Papa Inocencio X concedió, mediante Bula, la fundación de la Cofradía de Ntra. Sra. de Candelaria.

VISITA EN 1658

La Santa Imagen visitó La Laguna, por los mismos motivos que en el caso anterior.

VISITA EN 1659

En noviembre, una nueva plaga de langosta asoló los campos de la Isla, por lo que el 16 del citado mes, fue traída la Santa Imagen a La Laguna, donde permanecería hasta el 29 de diciembre.

VISITA EN 1668

En el mes de marzo, la amenaza del hambre se cernía sobre toda la Isla a consecuencia de una sequía persistente desde el 4 de febrero, acompañada de vientos solanos. El clamor general y el temor al conflicto que se avecinaba condujeron al Cabildo no sólo a ordenar el traslado de la imagen, sino a ir en rogativa hasta su Santuario y acompañarla hasta la Ciudad. La peregrinación partió el día 14 y al llegar a la Ermita de Santiago clero, autoridades y pueblo la continuaron descalzos hasta el Santuario. Una vez en La Laguna «cambió el tiempo de solano y abrasador en húmedo y ventoso, resolviéndose el día 19 en abundantes, generales y fertilizadoras lluvias por más de veinte días consecutivos».

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