«Innovadora valoración de las bajas temperaturas: Sobre el concepto horas frío, temperaturas inferiores a 10o en Tenerife» (I), por Luis Manuel Santana Pérez
Generalidad climática de la baja troposfera canaria
La masa de aire que llega a las costas del archipiélago canario está condicionada por la distribución de la temperatura de la superficie del mar, estrechamente relacionada con la Corriente fría de Canarias. Generalmente, las masas de aire son expulsadas por el anticiclón de las Azores que, en esta región, genera los vientos alisios, vientos septentrionales débiles a moderados que soplan en el sector noroeste a noreste, dominantes norte a noreste.
Los vientos septentrionales transportan. a las Islas, aire húmedo y fresco. A esta capa de aire húmedo se le superpone otra capa seca, separadas ambas por una “inversión vertical de temperaturas”. En la costa del continente africano, donde más frías son las aguas se forma, principalmente en verano, una auténtica “barrera de aire frío” que, en las invasiones de aire caliente procedentes del interior del continente no puede remover, y las masas de aire caliente a través de ésta las desplazan en altura hacia el océano. En Canarias este fenómeno es una de las causas de la inversión de temperaturas sobre el nivel del mar; nivel y espesor de la inversión de la temperatura sufre grandes variaciones durante el transcurso del día. La altura de la base de la inversión suele disminuir progresivamente a medida que aumenta el calentamiento diurno del suelo.
Las horas frío un factor agroclimático de interés social
El estudio de la temperatura con fines agrícolas alcanza su máximo interés cuando se refiere a los rangos más altos y más bajos, que son los que producen respuestas fisiológicas en los cultivos de diversa índole, algunas de ellas con efectos francamente perniciosos para la cantidad y calidad de las cosechas.
Las horas frío se definen como el número de horas que pasa la especie vegetal, durante el periodo de reposo invernal, a temperaturas iguales o inferiores a una determinada referencia. La acumulación se realiza durante el periodo de reposo, y la duración se fija desde la caída de las hojas (se puede tomar el 1 de noviembre) hasta unos días antes del “desborre” de las yemas. Este día final es más difícil determinarlo y se puede tomar como fechas: 1 de febrero en zonas templadas – cálidas; el 15 de febrero en zonas templadas y el 1 de marzo en zonas frías continentales. Las “temperaturas frías” en Tenerife suceden en el lapso de noviembre a abril, versión de año agronómico y, posteriormente, calculamos las horas frío, un parámetro clásico en estudios agro- meteorológicos.
El procedimiento de estimación de las horas frío diarias necesita un soporte informático y consiste en contabilizar el número de registros de temperatura del aire en las cuales permanece inferior o igual a una temperatura de referencia. Las horas frío diarias se obtienen en el cálculo del producto del número de registros diarios y el periodo minutario entre observaciones.
La acumulación de horas frío posibilita los cambios fisiológicos responsables de la floración y fructificación normal del cultivo en primavera. A la duración media del reposo de una determinada especie se denomina necesidades de frío, y se ha estimado contando el número de horas que pasa la planta durante el periodo de reposo invernal, a la temperatura inferior a una referencia, comprendida entre 4 y 12 ºC, siendo muy frecuente que esta temperatura de referencia en Canarias se fije en 10 ºC.
Las horas frío se obtienen contabilizando el número de horas en que la temperatura es igual o inferior a 10 ºC. Este concepto asume que, en los climas templados, es necesario que se acumulen mensualmente determinadas cantidades de horas frío para iniciar o acelerar la floración de los árboles frutales de hoja caduca. Esta situación permite al árbol permanecer en dormancia*, es decir en un estado de semilatencia invernal. Esta acción lo protege de las heladas rigurosas al favorecer el desprendimiento de sus órganos sensibles. Cuando los inviernos son lo suficientemente fríos, las yemas quedan vernalizadas y en espera de los primeros calores primaverales para reiniciar la brotación y producir frutos de calidad. Al ocurrir la situación térmica contraria, es decir, si los inviernos son templados, no se completan los requerimientos necesarios de frío que el árbol requiere. En este caso, la brotación y la floración se producen bajo condiciones forzadas por las temperaturas cálidas de primavera. Como consecuencia de lo anterior se provoca un estrés fisiológico (Gil-Albert 1986; Melgarejo 1996).
*dormancia, según RAE, período en el ciclo biológico de un organismo en el que el crecimiento, desarrollo y actividad física se suspenden temporalmente
Además de explicar este novedoso concepto climático de horas frío, diferente a fines agronómicos, es de interés dar a conocer a la ciudadanía, acostumbrada solamente al uso de termómetros, este concepto de tanta importancia. Medidas que nos indican el comportamiento térmico cotidiano bajo una perspectiva temporal, percibir las condiciones atmosféricas a partir de referencias de temperaturas, en nuestro caso 10 ºC. Ejemplos útiles de su aplicación sería en ámbitos turísticos, sanitarios, educativos, urbanístico….
Es bien conocido el descenso de la temperatura del aire cotidiano con el ascenso de altitud, por ende, las horas frío diaria aumentan. Esta característica climática se muestra por medio del trazado gráfico esquemático del valor promedio de horas frio acumuladas cada año en distintas series temporales de temperaturas. Utilizamos el vocablo esquemático a causa de la desigualdad de los periodos de observaciones, así como una distribución irregular de estaciones meteorológicas automáticas sobre la isla, nos obliga a utilizar la experiencia en el trazado de isolíneas. Ver figura 1 y tabla 1 anexo.
Así, la zona notable más fría, horas frío acumuladas comprendidas 4000 horas a 7000 horas radica en el volcán Teide y altas montañas del circo de las Cañadas, cotas superiores a 2200 m. Superficies inadecuadas para cultivos, zonas de retamar y herbáceas de alta montaña. (…)

