25 Aniversario «La Laguna Patrimonio Mundial»: El Ateneo de La Laguna en los albores del siglo XX (VIII). Por Julio Torres

(…) El Ateneo se declara constituido el 20 de diciembre de 1904. En sus estatutos y reglamento (con fecha de 2 de diciembre de ese mismo año) se hace constar que la finalidad del Centro es “contribuir por todos los medios posibles al progreso intelectual, moral y material de los asociados…”. Finalidad que posteriormente se modificará dos veces: la primera (28 de diciembre de 1905) en el sentido de “contribuir por todos los medios posibles al progreso científico, literario y artístico del País”; la segunda (4 de noviembre de 1917) para hacer constar que “el Ateneo de La Laguna es una sociedad científica, literaria y artística. Cumplirá su objeto fomentando la cultura y enalteciendo las letras patrias y regionales en un constante laborar por el engrandecimiento de nuestro Archipiélago”.
El fomento de la música constituye una actividad primordial para el Ateneo desde el primer momento. Así, crea (8 de marzo de 1905) una sección de declamación, un orfeón o coral del Centro (22 de abril del mismo año) – entre cuyos directores contó con el maestro Negrini-, se imparten clases de música,… incluso llegó a contar con una pequeña orquesta propia para amenizar sus veladas.
Desde sus inicios, el Ateneo se distinguirá por organizar veladas literarias y de poesía, ciclos de conferencias, recitales, certámenes literarios, concursos de poesía y de cuentos, exposiciones… y un largo etcétera de actividades culturales a las que posteriormente se sumarán otras como los ciclos de cine o las mesas redondas. Destacados fueron los diversos actos socioculturales que organizó con motivo de las fiestas en honor al Santísimo Cristo de La Laguna, su participación en las populares cabalgatas o la celebración de distintas fiestas bailables. En no pocas ocasiones, el Ateneo hubo de recurrir a los salones de la sociedad “El Porvenier”, primero, y al “Teatro Viana”, después, a fin de contar con una infraestructura más amplia y adecuada (aunque nunca ajustada a sus necesidades).
Así, en enero de 1905, el Centro celebra la inauguración de su quehacer con una velada literario-musical en la que actúa el tenor Pastor, entonces en boga. Posteriormente se establecería que todos los sábados se organizaran veladas de estas características. El 19 de julio de ese mismo año se abre el primer ciclo de conferencias, a cargo de Juan Blardony.
