Voces tinerfeñas: Juan José García, «El Calzones»
Juan José García, El Calzones, fue en la década de los setenta uno de los solistas populares más reconocidos de La Laguna y de Canarias. Su relación con los fundadores de Los Sabandeños había comenzado años atrás, en los años cincuenta, cuando, aún adolescentes, coincidían en la Punta del Hidalgo todos los veranos:
«Especialmente estrecha iba a ser la amistad surgida entre los hermanos Bacallado y Juan José García, el Calzones, quien con los años se convertiría en una de las voces estrella de los primeros Sabandeños. Juan José, que había veraneado siempre en la Punta en casa de su abuela, doña Bárbara, luego, tras el fallecimiento de la anciana, unas noches las pasaba en El Abogado, aprovechando que el bar restaurante —el único que había en la Punta en ese momento— contaba también con algunas habitaciones, a modo de pensión. Y otras compartía techo con los hermanos Bacallado: “Dormía allí —recuerda el Calzones—, comía allí… Los Bacallado me querían como a un hijo más”».
Los hermanos Bacallado, Falo Perera, Manuel Luis Medina el Minuto, Kike Lecuona, Martín Palazón, Olga Ramos… formaban parte de aquel grupo de jóvenes, cuyas tardes de verano en la Punta aún recuerda con nostalgia el Calzones:
«Éramos simplemente un grupo de amigos —asegura el Calzones—. Si un fin de semana alguien tenía diez duros, ponía el dinero en común y nos íbamos a beber por ahí. No había interés ninguno, ni hipocresía. Lo nuestro era que nos gustaba cantar y lo pasábamos bien así».
Su incorporación a Los Sabandeños haría que su voz, eminentemente popular, diera un color especial a lo que hoy se conoce como «sonido sabandeño».
Desde su llegada a Los Sabandeños, Juan José García se convirtió en uno de sus solistas principales, junto con Dacio y Manuel Luis Medina el Minuto, como quedó reflejado en todos los primeros discos del grupo:
«En aquel primer disco […], el Calzones y el Minuto serían los intérpretes “estrella”. La elección no parecía arbitraria: ellos iban a ser, de hecho, los solistas más aplaudidos y alabados de la primera formación, tanto por la prensa como por el público y por los propios componentes […].
»Para quienes se incorporaban al grupo en 1972, Los Sabandeños eran ya, sin duda, toda una referencia dentro del mundo del folclore canario. “Eran algo gigantesco […]. Nunca se había oído un sonido como aquel en directo. Los instrumentos tenían un empaque tremendo, y cuando de pronto sonaba, como solista, un pedazo de voz como la que tenía el Calzones, o la belleza del timbre, la tesitura y la forma de decir de Dacio… aquello cobraba una dimensión extraordinaria. Cuando yo llegué al grupo, ya Los Sabandeños eran lo más importante que había habido en el folclore de Canarias”», asegura Manolo Melián, quien fuera el narrador del recitado inicial de la Cantata del mencey loco y autor de su introducción musical, junto con Miguel Martín Escalón el Orejas.
Juan José siempre mostró rebeldía hacia lo que él consideraba injusto; y, a la hora de evidenciar su malestar, no tenía límite alguno. Es así como, unos días antes de la inauguración del monumento homenaje a Los Sabandeños, por su veinte aniversario, en una de las curvas de Sabanda, se plantó sobre la base que se había dispuesto para la escultura, aún en el taller, de lo que dejó constancia gráfica.
