VISITAS DE LA VIRGEN DE CANDELARIA DESDE EL SIGLO XVI (III)

Óleo colonial de la Virgen de Candelaria. Cuzco Perú siglo XVIII.
VISITAS EN 1607, 1617 y 1620
El 27 de mayo de 1607, la plaga de langosta que destruía las sementeras próximas a recogerse provocó que el Cabildo decretara una nueva procesión en rogativa de la Imagen de Candelaria hasta La Laguna. En esta ocasión, el Stmo. Cristo de La Laguna fue trasladado hasta la parroquia de Ntra. Sra. de los Remedios (hoy, La Catedral) y, desde allí, junto con la Virgen de Los Remedios, partió a recibir la comitiva. Incorporadas las dos procesiones, condujeron al Convento de Sto. Domingo a la Virgen de Candelaria, restituyendo luego las otras dos imágenes a sus correspondientes lugares de culto. Cuentan las crónicas que la mediación mariana ocasionó abundantes lluvias que lograron la extinción de la plaga.
El temor a una posible invasión desde el norte de Africa determinó las visitas de 1617 y 1620
En el primer caso, la iniciativa partió de los propios frailes, quienes buscaron refugio en la Ciudad para la Santa Imagen y sus tesoros. Fue recibida con palio y guión así como con cruces y pendones de las Cofradías, de los gremios y de la propia ciudad. En el segundo caso, el Cabildo obligó a los frailes a dejar su convento y a trasladar a La Virgen, pues no sólo meros rumores, sino cartas y avisos señalaban el inminente riesgo de invasión. Del primer viaje se ignoran las fechas concretas de partida y de retorno, no así del segundo, pues la santa
Imagen permaneció en el convento de la Orden en La Laguna durante dos meses, hasta que el prior, fray José de A vendañano, pide al Cabildo que acuerde su vuelta al Santuario.
