Ventas, bodegas, tabernas y dulcerías del entorno de la plaza del Cristo de La Laguna: La dulcería de la calle Las Cruces (VI). Por Julio Torres Santos

Recreación de la dulcería de Rita, diseño Julio Torres.
Melchor Llano Espósito: un niño que aprendió el oficio de dulcero
Melchor vino al mundo el 6 de enero de 1916, día de los Reyes Magos. Con toda probabilidad, su nombre estuvo relacionado con la celebración de aquella fecha. Una curiosa coincidencia para quien, con el paso de los años, acabaría dedicando buena parte de su vida a la elaboración de dulces.
Durante su infancia vivió en la Ciudadela de los Gatos, situada en la calle del Juego, en el barrio de San Juan. La muerte de sus padres lo dejó huérfano cuando todavía era muy joven, una circunstancia que marcaría sus primeros años y lo llevaría a incorporarse tempranamente al mundo del trabajo.
En aquella época era habitual que los muchachos de familias humildes comenzaran a trabajar desde niños, entrando como aprendices o pinches en pequeños establecimientos y talleres artesanales, donde adquirían los conocimientos de un oficio mediante la práctica cotidiana. Así ocurrió con Melchor, quien hacia 1928, cuando apenas contaba doce años, comenzó a trabajar como pinche en el obrador de una dulcera establecido en las proximidades del Cristo.
Aquella mujer era Rita, conocida popularmente como «la dulcera», cuyo nombre quedó estrechamente vinculado a una de las páginas más recordadas de la repostería lagunera: los famosos dulces del Café Central. Fue junto a ella donde Melchor dio sus primeros pasos en el oficio, familiarizándose con los hornos, las masas, las mantecas, los rellenos y las distintas preparaciones que requería la elaboración artesanal de aquellos dulces.
Su aprendizaje, como era habitual en los obradores de entonces, se desarrolló a través de la observación, la repetición y el trabajo diario, bajo la dirección de quienes conocían los secretos de cada receta. De aquella experiencia surgirían los primeros conocimientos de un oficio que terminaría ocupando un lugar fundamental en su vida.
