Ventas, bodegas, tabernas y cafeterías del entorno de la Catedral de La Laguna «Antonio el Puntero» (XIII). Por Julio Torres

El monumental nacimiento de la plaza de la Catedral

Uno de los acuerdos más destacados de la peña fue la adquisición de las figuras principales de un nacimiento monumental destinado a instalarse en la plaza de la Catedral. No se trataba de unas figuras cualesquiera, pues se decidió adquirir en los prestigiosos talleres de arte cristiano de Olot, en Gerona, un conjunto de tamaño natural formado por la Sagrada Familia, el buey y la mula. Aquella compra suponía una iniciativa de considerable importancia, tanto por las dimensiones de las imágenes como por el propósito de dotar a la ciudad de un nacimiento que pudiera convertirse en uno de los principales atractivos de las fiestas. La plaza de la Catedral ofrecía un marco privilegiado para su instalación y, frente al principal templo lagunero, el nacimiento adquiría una dimensión que iba más allá de la representación religiosa, convirtiéndose en un lugar de encuentro para las familias, en un motivo de admiración para los niños y en una imagen que muchos laguneros acabarían asociando con la llegada de la Navidad.

Detrás de aquella iniciativa se encontraba la voluntad de unos hombres que, reunidos en torno a una mesa de Casa del Puntero, habían decidido contribuir a que su ciudad contara con un belén de carácter monumental. No disponían de los medios económicos ni de los recursos técnicos que hoy pueden parecer habituales, pero tenían algo que, en ocasiones, resulta mucho más importante: entusiasmo, capacidad de organización y una extraordinaria facilidad para conseguir la colaboración de quienes podían aportar conocimientos, materiales o trabajo. Aquella manera de actuar sería también decisiva para llevar adelante otro de los grandes proyectos de la peña: la fabricación de las primeras arquerías luminosas destinadas a decorar las principales calles de la ciudad durante las fiestas navideñas.

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