UNA HACIENDA, UN SANTO Y UNA ROMERÍA (II). Por Julio Torres Santos

… Como entonces, continúa siendo una construcción sencilla de mampostería, de plan- ta rectangular y dos alturas. Entonces se accedía a ella a través del antiguo Camino de la Vieja Picha, en la actualidad Avda. Lucas Vega. Su característico e inconfundible balcón de madera, objeto de innumerables fotografías, es posterior, datándose entre finales del siglo XVIII y principios del XIX. De estilo neoclásico, domina toda la facha- da principal. Es preciso subrayar que este tipo de balcones es mucho menos frecuente que los balcones canarios de origen mudéjar.

A lo largo de su existencia, la planta superior se fue compartimentando para adaptar- se a su uso como vivienda, en torno al siglo XIX. Sin embargo, la planta baja continuó destinándose a diferentes usos agrícolas, por lo que permaneció diáfana hasta su adaptación como oficinas y talleres de la empresa «Talleres López», ya en el siglo XX.

Previamente, parece que fue utilizada como alojamiento de algunos grupos de solda- dos de artillería después de la Guerra Civil. Y es que sus descendientes me cuentan que algunos de estos soldados casaron con jóvenes de la zona, entre ellos estaría el famoso fotógrafo Antonio Linares, originario de Granada.

Además del imponente balcón de madera, la casona conserva su estructura original, así como algunos tramos de los antiguos muros perimetrales que marcaban los lí- mites de la propiedad, que aparece referenciada en varios mapas históricos de San Cristóbal de La Laguna, todos ellos del siglo XIX.

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