Trevor Pinnock dirige a la OFGC y María Joao Pires con obras maestras de Beethoven y Mendelssohn

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Se trata de uno de los conciertos más esperados de la edición 2015 que se celebrará el 30 y 31 de enero en los dos auditorios capitalinos

La Orquesta Filarmónica de Gran Canaria iniciará su participación en la 31 edición del Festival de Música de Canarias con uno de los programas mas esperados, el que dirigirá el aclamado director británico Trevor Pinnock que, además, contará con la presencia de una de las pianistas mas apreciadas  y respetadas de la escena musical, María Joao Pires. Juntos interpretarán una obra cumbre la historia musical, el Concierto para piano y orquesta de Beethoven. El programa de esta velada se completa con la Obertura a las Criaturas de Prometeo, también de Beethoven; finalizando con la Sinfonía nº 3 ‘Escocesa’ de Mendelssohn. Este concierto tendrá lugar este viernes 30 de enero en el Auditorio Alfredo Kraus y mañana sábado l 31 en el Auditorio de Tenerife

Las entradas para estos conciertos pueden adquirirse en los canales habituales: www.entradas.com , por venta telefónica a través del 902 488 488 y en las taquillas del Auditorio Alfredo Kraus (de 16 a 20.30 h.). En Tenerife, los canales de venta son: entradas.auditoriodetenerife.com, 902 317 327 y la taquilla del Auditorio de 10 a 14h. Además, como en ediciones anteriores, existe la oferta last minute, con la que los menores de 30 años y los desempleados –presentando los pertinentes documentos acreditativos en ambos casos- pueden adquirir entradas a 7 euros desde 30 minutos antes del inicio, siempre según disponibilidad en el aforo.

Maria Joăo Pires, una de las mejores pianistas del panorama actual, abordará el Concierto nº 4 para piano y orquesta de Ludwig van Beethoven, del que ha dejado memorables interpretaciones en las salas de concierto de todo el mundo. Su poético pianismo con una obra magistral en la que  cabe admirar la arquitectura de la idea musical, la audacia armónica y la abundancia de temas desarrollados, promete una gran noche junto a la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria,  frente a la batuta de Trevor Pinnock.

La obertura ‘Las criaturas de Prometeo’ con la que comienza este concierto  se presentó en la capital del Danubio. El éxito de la pieza marcó su inmediata popularidad. Compuesta en 1801, entre la primera y segunda sinfonías, y presentada el 28 de marzo del mismo año en el Burgtheater de Viena, este ballet fue tan bien acogido que fue representado dieciséis veces en el primer año. El coreógrafo era un afamado napolitano, Salvatore Viganò, maestro de ballet en la Corte Imperial de Viena, encargado de producir anualmente una pieza para la Corte.

Con el paso del tiempo el ballet quedó desfasado mientras que la obertura mantuvo su popularidad en el repertorio orquestal, permaneciendo hasta hoy en la programación de conciertos. Es una partitura con dos temas contrastantes. De carácter  y sonoridad clásica, con cambios de tonalidad, dinámica audaz y bien orquestada, a juicio de la experta Gracia Terrén. Beethoven creó una obra popular.

Con una poderosa imagen de compositor ‘emancipado’, épico y revolucionario, en total concordancia con la agitación social y política del momento compone el bello y extraordinario Concierto para piano y orquesta, núm. 4, reconocido como una obra cumbre del género. Esbozado en 1803-04, completado entre 1805 y1806, presentado en marzo de 1807 en un concierto privado en el palacio de su patrón, el príncipe Lobkowitz en Viena y, oficialmente, el 22 de diciembre de 1808 en el Theater an der Wien: legendario evento por ser la última aparición pública de Beethoven como pianista y director.

El mundo musical reconocía la trascendencia de este concierto por su grado de brillantez virtuosística o el tono heroico.  Posiblemente eclipsado por sus otras muchas grandes obras,  la pieza quedó olvidada tras su estreno. Beethoven le debe a Felix Mendelssohn que volviera darlo a conocer por las salas de conciertos en toda Europa unos veinticinco años después de su composición. Quizás no sea uno de los conciertos para piano más populares de Beethoven, pero probablemente sí sea uno de los más significativos y relevantes para el futuro. Mendelssohn, como Chopin o Schumann, se dejó orientar por este concierto para componer los suyos.

La Sinfonía núm. 3 en La menor, Op. 56, «Escocesa»

Felix Mendelssohn fue uno de los músicos con más talento natural que jamás haya existido. A la edad de catorce años había escrito doce sinfonías para cuerdas y muchas otras composiciones. Además de ser un talentoso y cultivado compositor, era un gran director y pianista. Fundó el Conservatorio de Leipzig, un bastión de su lucha contra las perspectivas musicales radicales de algunos de sus contemporáneos: Listz, Wagner o Berlioz.

Los primeros esbozos de la «Escocesa» datan de 1829 y fueron fruto de un viaje a Escocia ese verano. Impresionado por los paisajes, la intención de escribir una sinfonía se le impuso rápidamente, pero para cuando finalmente, en 1842, término de la sinfonía, habían transcurrido trece años, en los que había finalizado la Cuarta y Quinta Sinfonías. La «Escocesa» fue la última de las obras sinfónicas que terminó.

Mendelssohn trabajó en la sinfonía que junto con la «Italiana» mientras viajaba por Roma y Nápoles. «No se trata, sin embargo, de buscar en esta música melodías o ritmos característicos escoceses puesto que la fuente de inspiración de la obra es más sus paisajes, especialmente las ruinas y castillos. Hay que verla más bien como una recreación sonora de un paisaje, una obra narrativa de viaje», explica Terrén en las notas del concierto.

Trevor Pinnock, es conocido mundialmente como clavecinista y director de orquesta, pionero en la utilización de instrumentos históricos con The English Concert, la orquesta que fundó en 1972 y dirigió durante los siguientes treinta años. Ahora divide su tiempo entre la dirección orquestal, como solista, música de cámara y proyectos educativos. Apasionado intérprete del repertorio barroco e infatigable mozartiano, el clavecinista y director de orquesta británico (Canterbury, 1946) lleva décadas recuperando sonoridades originales sobre instrumentos de época. Sus conciertos y grabaciones le han convertido en uno de los músicos más conocidos de su generación.

Maria João Pires, una de las artistas más exquisitas de su generación,  continúa fascinando al público por su integridad, elocuencia y la vitalidad de su arte.

Nació el 23 de julio de 1944 en Lisboa. Desde 1970 ha dedicado su labor a reflejar la influencia que tiene el arte sobre la vida, la comunidad y la educación, buscando el desarrollo de nuevas maneras de implementar teorías pedagógicas. En los últimos 10 años ha realizado diversos talleres con estudiantes de todo el mundo. Recientemente, se ha incorporado al claustro de profesores del Queen Elisabeth Music Chapel en Bélgica donde es profesora de un grupo de jóvenes pianistas superdotados con quienes ha iniciado el Proyecto Partitura, cuyo objetivo es crear una dinámica altruista entre artistas de diferentes generaciones y ofrecer una alternativa en un mundo demasiado centrado en la competitividad. Paralelamente, y asimismo bajo el apoyo del Queen Elisabeth Music Chapel, nace el  Proyecto Equinox, basado en el canto coral y dirigido a jóvenes niños desfavorecidos entre 6 y 14 años.

En la temporada 2014/2015,  Maria João actúa con la London Philharmonic Orchestra, Concertgebouw Orkest, Boston Symphony, Deutsche Staatsoper Orchester Berlin, Orchestre National de Lille, Lucerne Symphony, London Chamber Orchestra, Orquesta Nacional de España, Orchestre de Capitole de Toulouse, Orchestra Filarmonica della Scala, Budapest Festival Orchestra y la Chamber Orchestra of Europe. Además, continúa sus actuaciones de música de cámara con Antonio Meneses y Augustin Dumay.

Los recitales como parte del Proyecto Partitura incluyen actuaciones en Italia, España, Bélgica, Holanda, Francia (incluyendo el Théâtre de la Ville en Paris), Estambul y el Wigmore Hall en Londres. Su disco más reciente se ha publicado en otoño de 2013 con Deutsche Grammophon. Un disco de Maria João Pires y Antonio Meneses tocando en directo en el Wigmore Hall de Londres.

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