«Sobre la calima sahariana: un litometeoro no deseado en Canarias», por Luis Manuel Santana Pérez (I)
Calima es un término que, en las islas Canarias, describe la presencia de polvo en suspensión que llega procedente del continente africano (principalmente de los desiertos del Sahara y Sahel). Cuando hay calima el aire toma un aspecto denso reduciéndose la visibilidad. En los episodios más fuertes el aire se vuelve de un color rojizo. La calima también es conocida como Siroco, aunque este término se refiere más a un tipo de viento.
Las características de las invasiones de aire caliente son: altas temperaturas muy superiores a los valores normales, la sequedad y enturbiamiento del aire producido por calima más o menos densa. En casos extremos la visibilidad del aire puede quedar reducida a menos de un kilómetro.
La influencia del continente africano
El contraste entre la masa de aire del alisio, que normalmente envuelve a las islas Canarias, y la que descansa sobre el próximo e inmenso desierto del Sahara es, por supuesto, acusadísimo, sobre todo en verano cuando, a bajos niveles, la diferencia de temperaturas entre ambas masas llega a ser del orden de 15 grados. Bajo estas condiciones se comprenderán los notables cambios que pueden experimentarse en el medio ambiente de las Islas, cuando el tiempo evoluciona de tal forma que da lugar a la sustitución de la masa de aire marítimo, propia del alisio, por otra caliente y seca procedente del vecino continente. El tipo de tiempo resultante es muy temido en Canarias, tanto por lo deprimente y opresivo que resulta para las personas, como por su efecto perjudicial sobre los cultivos, entre otros efectos.
A este tipo de tiempo, lo denominan los isleños: tiempo sur, más por antagonismo con el tiempo norte normal que por la dirección del viento, puesto que, aunque tenga componente sur (S), en muchas ocasiones es más importante el componente este (E).
En la costa del continente africano, donde más frías son las aguas, se forman principalmente en verano, una auténtica barrera de aire frío que, en situaciones de invasiones de aire caliente procedentes del interior del continente, no puede remover las masas de aire caliente a través de ésta, por lo que se desplazan en altura hacia el Océano. En Canarias, este fenómeno es una de las causas de la inversión de temperaturas sobre la superficie del mar; el nivel y espesor de la inversión de la temperatura sufre grandes variaciones durante el transcurso del día. La altura de la base de la inversión suele disminuir progresivamente a medida que aumenta el calentamiento diurno del suelo. Este tipo de estratificación atmosférica es muy estable, y la posibilidad de movimientos convectivos y turbulentos queda limitada por la capa seca.
Según Font Tullot (1983), las invasiones de aire africano afectan a los distintos elementos climatológicos, pero hemos de decir que, afortunadamente, son poco frecuentes y, además, sus efectos se notan más claramente a cierta altura (entre los 500 y los 1.500 metros) que en la superficie. Ello se debe a 1a influencia de las aguas frías, que tienden a mantener una capa delgada de aire relativamente frío sobre el mar, la cual, por ser más densa, no puede ser totalmente removida por la masa de aire continental, que se ve obligada a remontarse por encima de dicha capa.
¿Cuál es el origen de la calima en las islas Canarias?
Sabido es que una gran parte de las partículas minerales que constituyen la calima procede de los ríos primitivos africanos, hoy en día secos, y que tienen gran cantidad de limos y arcillas en su lecho. Una de las fuentes más importantes es la región de Bodélé al norte del Lago Chad o las cuencas mineras ferruginosas de Guelb Rhein al noroeste de Mauritania. Estos sedimentos se ponen en suspensión con una pequeña brisa o con los procesos convectivos de aire, generados por la temperatura elevada del suelo que actúa como un aspirador, creando un flujo del aire desde el suelo hacia arriba arrastrando consigo estos materiales. El polvo, de uno de los lugares más desolados del mundo, está proporcionando el fertilizante esencial para uno de los lugares con más vida en la Tierra, de acuerdo con descubrimientos científicos. Cantidades significativas de fertilizantes se han encontrado en el polvo mineral atmosférico que sopla desde una extensa cuenca centroafricana al Amazonas, donde podría compensar los suelos de la selva tropical.
En la figura 1 observamos el origen de la calima ocre, superficie polvorienta en la depresión del Bodélé ubicada en el extremo sur del desierto de Sáhara en África Central, en el punto más bajo del Chad. Las tormentas de arena son frecuentes un promedio de 100 días al año. A medida que el viento atraviesa las Montañas de Tibesti en el norte de Chad, es canalizado hacia la depresión. Tormenta de arena en Bodélé, en particular, tuvo lugar en la tarde del 18 de noviembre de 2004.
El mapa barométrico superficial indica una extensa e intensa franja de altas presiones cuyos núcleos activos (1034 mb y 1031 mb) están alineados en un eje inclinado que va desde el noroeste de Galicia a norte de Argelia. La circulación anticiclónica desplaza por su flanco meridional ingentes cantidades de polvo hacia el oeste, vientos sureste moderados a fuertes soplan en la región.
La figura 2 muestra el paisaje árido del Sáhara y la vegetación más oscura del bosque húmedo, semiárido conocida como el Sahel. Los pantanos de color verde oscuro del lago Chad destacan en primer plano. Aunque se trata de más de 200 kilómetros de largo, el actual lago Chad es sólo un pequeño remanente de un gran lago que ha ocupado en varias ocasiones la mayor parte de este paisaje en el pasado geológico reciente. Esta cuenca se extiende a casi 1000 kilómetros, sitio que ocupaba un gran lago en República del Chad. Bodélé es probablemente el lugar más polvoriento de la Tierra. Estación Espacial Internacional 02/01/2007
La imagen también captura un penacho de polvo activo. El polvo se levanta sobre las marismas blancas del antiguo lecho del lago en la depresión de Bodélé. Polvo bombeado a la atmósfera por vientos del noreste, el polvo de esta cuenca a menudo llega al océano Atlántico, que se encuentra a miles de kilómetros hacia el oeste
En las figuras 3 y 4 se aprecia el origen de la calima rojiza en la llanura polvorienta al noreste de Mauritania. Superficie del centro minero de hierro Guelb Rhein en el interior. Un guelb es un relieve de tipo inselberg, pequeña colina, montículo o colina aislado en medio de una llanura. Los guelbs a menudo han demostrado ser ricos en minerales, en especial hierro o cobre. Imágenes aéreas del ojo de África donde los colores se han alterado para mostrar su composición; marrón (rocas), amarillo (arena), verde (vegetación), blanco (sales), NASA.
El polvo rojizo del mineral de hierro es lanzado hacia la atmósfera por la acción de las bajas presiones que se desplazan cerca de la franja costera o por la advección de vientos expulsados por el anticiclón continental.
Anticiclones y borrascas en la atmósfera
Los anticiclones continentales son los principales vehículos de trasporte superficial de la arena sahariana, mientras que las depresiones continentales son los principales vehículos de trasporte aéreo de la arena. La entrada en escena de las borrascas o anticiclones define el tipo de tiempo que tenemos en nuestro entorno geográfico, en continua alternancia a lo largo de todo el año, con épocas y periodos en las que predominan las unas sobre los otros y viceversa.
El principal responsable de que se formen estas estructuras en el seno de la atmósfera es el sol, fuente primaria de energía. El sol calienta la superficie terrestre, pero lo hace de forma desigual, calentando más las regiones tropicales, próximas al Ecuador, y mucho menos las polares. A consecuencia de este calentamiento, no uniforme, aparecen diferencias de presión entre unas zonas y otras, que la atmósfera trata de compensar con su movimiento constante. En unas zonas dominan, por tanto, las bajas presiones y en otras las altas. Las borrascas y los anticiclones de nuestras latitudes se caracterizan sobre todo por su alta variabilidad, lo que da lugar a ese tiempo tan cambiante que tenemos a lo largo del año. En las borrascas, el aire es atrapado como si fuera un gigantesco desagüe y el viento da vueltas a su alrededor en el sentido contrario a las agujas de reloj. En los anticiclones ocurre justo al revés, ya que en ellos el aire tiende a escapar, girando el viento en sentido de las agujas
El hecho de que esos movimientos sean circulares en uno u otro sentido, es resultado del equilibrio de las diferentes fuerzas que actúan sobre las moléculas del aire. De todas ellas, hay una muy especial, debida a la rotación terrestre, la llamada fuerza de Coriolis. Esta fuerza aparentemente arrastra los objetos un poco hacia la derecha en el hemisferio norte, y es, junto al efecto de rozamiento en las cercanías del suelo, la principal responsable de la forma en espiral que adoptan las borrascas.
Los anticiclones son zonas de alta presión (superior a 1013 hPa), en las que se producen descensos de aire, subsidencia, que garantizan la estabilidad atmosférica. La ausencia de nubes y precipitaciones suele ser principal seña de identidad. El aire en la zona central del anticiclón está encalmado y, a menudo, se extiende en una superficie de varios millones de kilómetros cuadrados.
Hemos de tener en cuenta que (nota del autor) la presión atmosférica en el sistema internacional de medidas se expresa como el peso de la columna de aire por cada unidad de superficie, la unidad de medida utilizada es el Pascal (Pa) equivalente a 1 Newton/metro² (N/m²), siendo entonces la presión atmosférica promedio en el nivel del mar 101.325 Pa o más comúnmente expresada como 1013,25 hPa (hectopascales). Un hectopascal es equivalente a un milibar (Viñas, 2010).
Si observamos la figura 5, una depresión es la región de la atmósfera cuya presión es baja con respecto a los alrededores del mismo nivel; se llama también baja presión. Un ejemplo, la depresión sahariana ubicada al noroeste del Sahara, normalmente centrada al sur de Argelia.
Un anticiclón es la región de la atmósfera en la que la presión es más elevada que la de sus alrededores para el mismo nivel. En las áreas anticiclónicas se produce el fenómeno conocido como subsidencia, consistente en el descenso lento de la masa de aire sobre una región amplia y su flujo hacia el exterior en niveles bajos. Dicho descenso provoca la compresión del aire y su calentamiento y, generalmente, se produce un aumento de la estabilidad atmosférica. La presión más alta se localiza siempre en el centro. Se llama también alta presión o, simplemente, alta. Un ejemplo, es el anticiclón de las Azores ubicado en el centro del Atlántico Norte. Este anticiclón determina, tanto en Portugal como en España, los días calientes, secos y soleados en la estación de verano.

