San Juan La Laguna 2014. La procesión al “mago” le va por «drento»

Por Julio Torres Santos

sanj uan baldaquino

La pasada noche me llegó un correo que decía: «INCIDENTE EN LA SALIDA DE SAN JUAN BAUTISTA» 2014 (La Laguna). El paso tropezó con las banderitas que decoraban la plaza, forzaron para que rompiera la bandera y acabó la cartela del baldaquino como la vemos en la foto. Seguidamente se subieron al paso para arreglarla, le dieron un tirón y partieron la plata, de la cual se había quedado colgada».

Mi primera reacción fue la de decir públicamente lo siguiente:
¡Cuanto rebenque! y el campo abandonado…El goma es muy peligroso… ¡Cuando coge plata!…

Inmediatamente salió el paladín de los imposibles y mandó el siguiente mensaje:
«don julio antes de opinar de los demás hay que tener un respeto a las personas porque , porque usted también tiene sus defectos» (textual y sin corregir).

Es probable que se puedan tener defectos, pero banalizar con el verdadero sentido de defender el patrimonio que atesoran las distintas iglesia y ermitas, así como mirar para otro lado cuando un «rebenque» se carga un baldaquino de plata del siglo XVIII, no está entre  mis defectos el mirar para el otro lado ni el mandar a ningún «paladín».

Tengo que decir que son pocos los discursos y juicios de valor que uso sin  los modales y el respeto «debido». Algunos andan desencaminados y despistados en guerras particulares, siempre más preocupados de tirar la piedra y esconder la mano que de hablar de frente.Y habitualmente con la “jilipolles” de usted también tiene sus defectos.

Son muchos los que discurren por la ciudad de La Laguna y que van de correvedile y también existen otros que son muy “entendidos” en el arte de procesionar, hasta “algunos” quieren dar clases y de “capillitas”  se convierten en verdaderos satélites de los destrozalotodo, está claro los pedagogos del arte de procesionar   necesitan a los destrozalotodo para ellos no dar golpe.

Ésta, la del “capillita” pedagogo, es una especie que se va extendiendo conforme la Semana Santa de La Laguna y otras procesiones de gloria progresan en la Ciudad y el conocimiento general adquiere niveles «superiores». Ese que sólo va a figurar deposita las responsabilidad en otros y es entonces cuando: «Al trono se le pico una rueda», «nos vamos a retrasar por problemas con la batería , «el tornillo que aguanta el cordero y la biblia de San Juan se rompió y tenemos que llevarlo restaurar…Así tengo para contar unos pocas más.

Estos «tíos» no se dan cuenta que en La Laguna los tronos de los distintos Santos y Vírgenes son piezas de gran riqueza de la orfebrería de la Ciudad, pues no en vano ésta contó con talleres como los de Antonio Juan Correa Corbalán (una de las figuras más descollantes en el arte de la platería del Archipiélago y cuyo taller fue el que contó con el mayor número de oficiales de la época), Ildefonso de Sosa (a cuyo taller debe mucho la fama de la orfebrería lagunera de esta época) o Antonio Agustín Villavicencio (uno de los grandes plateros tinerfeños), que la convirtieron en el núcleo más importante de la orfebrería de Canarias durante el siglo XVIII.

Además que llamo REBENQUE a todo aquel que maltrata a piezas únicas del arte isleño, La plata repujada en La Laguna se remonta a 1640, alcanzando su apogeo, como durante el XVIII, en el que existían ocho talleres en la ciudad. “En esta segunda etapa del arte isleño (etapa barroca), sin que otras poblaciones dejen de aumentar el número de sus talleres y de sus artífices, la ciudad de San Cristóbal de La Laguna, capital de la Isla de Tenerife, es el centro plateril de más importancia del Archipiélago (Marqués de Lozoya, 1929 –1946, tomo IV, p. 586)”. Muchos orfebres visitaban la ciudad, dejando su influencia en los diversos talleres, pero con el tiempo los oriundos fueron creando la escuela lagunera, con características e idiosincrasia propias. Como recoge Hernández Perera (1955, p. 221) “de sus talleres salen piezas para abastecer las necesidades y peticiones de todas las islas. Fue en La Laguna donde nacieron y se desarrollaron las soluciones más características de un arte genuinamente indígena, que trascienden y pasan no sólo a los demás centros productores de país, sino incluso perviven durante todo el siglo XIX”.

Este desarrollo se explica por la abundancia de plata, merced a la mayor prosperidad comercial y al volumen de intercambio con América y con el extranjero desplegado en este periodo por Tenerife frente al resto de las islas.

En esta época, la orfebrería lagunera se caracteriza por la preponderancia del repujado. “Todos los plateros laguneros son excelentes repujadores y las obras de plata labrada que produce el barroco isleño son casi siempre grandes concepciones arquitectónicas recubiertas de planchas de plata (Hernández Perera, 1955, p. 223)”.

Los motivos usados por los artistas canarios para sus repujados fueron tomados, fundamentalmente, del barroco sevillano, aunque también hay claras influencias de los repujados mejicanos, más tardíos, y de los portugueses.

En todo este proceso resulta imprescindible mencionar la colaboración entre orfebres, por un lado, y escultores y dibujantes, por otro. Entre estos últimos, destaca el pintor y escultor lagunero José Rodríguez de la Oliva (1695-1777). Esta cooperación “se sucede a lo largo del siglo XVIII y se incrementa notablemente en la época rococó y neoclásica, en la que excelentes dibujantes proporcionan a los orfebres trazas y dibujos para sus obras de plata (Hernández Perera, 1955. Pp. 223 – 224)”.

Desgraciadamente, la tradición casi se ha perdido y, en la actualidad podemos encontrar escasísimos representantes de este arte. Entre todos ellos destaca Juan Ángal Gon zález García (Hoy ya retirado), dada la importancia y calidad de las obras que han salido de sus manos.

Al sujeto paladín del mensajito de la pasada noche le recuerdo mi despedida: Para opinar se tienen que tener ARGUMENTOS… Espero que la próxima vez usted, “que es una persona que me conoce me diga mis defectos”… Llamar al Mago mago en estos casos es ser hasta condescendiente, No mando recados con nadie lo digo y punto el rebenque es rebenque por naturaleza…

Afectuosamente les digo que cuiden mejor el patrimonio y menos fardar con tanta vara en las procesiones…

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