San Benito homenajea a las romerías del municipio: Geneto

Hemos de rastrear los orígenes de la romería de san Miguel de Geneto o san Miguelito de las Viñas en una tradición que perduró hasta 1956, consistente en el traslado de la imagen de san Miguel hasta el convento de santa Catalina de Sena, donde tenía lugar una función religiosa. A continuación se celebraba el “Día de la Vendimia”, en la plaza del Adelantado, donde los cosecheros exponían sus vinos para ser catados. Por último la imagen retornaba a su ermita, acompañada por todos los vinateros.

Felicidad Vera Afonso, o Felisa, como conocen en Geneto a esta mujer incombustible, fue hasta hace pocos años presidenta de la comisión de fiestas de Geneto, junto al tristemente fallecido a causa de la COVID-19, Carlos Díaz de la Rosa, para el que quiere tener un emotivo recuerdo.

“Nosotros trabajamos juntos haciendo la fiesta de san Miguel”, recuerda, mientras revive en su memoria aquellos momentos. A finales de los 90, “lo primero que se hizo fue sacar al santo en rogativa porque no llovía”. La imagen visitó todos los barrios: “primero El Cubanito, y así sucesivamente bajamos barrio por barrio, hasta llegar al último, que fue Los Ángeles, Bocatuerta y terminó en mi barrio”.

“Así empezó después la romería de san Miguel. Carlos y yo empezamos con la romería de san Miguel”, reitera. “Algunos decían: “san Miguel no es romero”, pero yo contestaba que “san Miguel es un arcángel y anda en todos sitios y en todos los rincones”.

Cuando le preguntamos sobre sus sentimientos por la suspensión de la romería debido a la pandemia, resucita Felisa momentos y sentimientos de antaño.

“Llevo viviendo en San Miguel 65 años. El día del santo siempre ha sido muy especial para las casas de san Miguel de Geneto, no ahora solamente, sino de antaño. En las casas se mataba a los cochinos, se hacían los adobos…”.  Recuerda a las gentes de un barrio “donde se ha trabajado honradamente y con salud” en las tareas previas al convite: “amasando ese gofio, arrugando esas papas, haciendo esos mojos…eso era la bendición ¡Y esas garbanzas que se hacían!”. Escuchando a Felisa desgranar sus recuerdos con su voz serena y templada, parece dibujarse ante nuestros ojos “esa cosa tan bonita y tan de hogar como era lo de antaño aquí en San Miguel”.

Por eso, no es de extrañar su “hondo sentimiento de tristeza”, del que forma parte la memoria de su amigo Carlos. Y le parece muy “bueno, muy bien” el homenaje que hace el ayuntamiento a todas las comisiones de fiestas de las romerías del municipio, “porque así se recuerdan tantos barrios que hay abandonados, tantas romerías que ya no salen y tantas cosas tan bonitas que es como decir “el día del romero es el día del campesino. Lo llevamos dentro, lo llevamos en la sangre”.

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