Saber más del trabajo de nuestros hombres y mujeres de la Brigada Canarias XVI en Mali: la Cabo Aroa Vega Oronoz

Cabo Aroa Vega Oronoz (Foto: Mando de Canarias).
Del total aproximado de 250 militares del contingente español, las unidades del Mando de Canarias aportan 173 militares, 5 de los cuales son mujeres.El Regimiento de Infantería “Canarias” 50, ubicado en Las Palmas de Gran Canaria, es la unidad base de este contingente.
Este personal se distribuye entre las diferentes unidades que componen el contingente, como el Grupo Táctico de Protección (GTFP), Equipos de instructores (ETTF), Asistencia Sanitaria, Unidad de Transmisiones (UTRANS) o Apoyo Logístico (NSE).
Los militares españoles destacados en el país se han dedicado estos años a formar a los militares locales con la intención de que ellos mismos puedan garantizar la seguridad del país en unos años. Siguiendo el modelo francés, están trabajando tácticas interarmas con grupos compuestos por unos 600 efectivos, incluyendo, entre otras divisiones internas, tres compañías de infantería, un escuadrón ligero acorazado o una batería de artillería.
Para saber más del trabajo de nuestros hombres y mujeres en la misión publicaremos varias entrevistas con los allí destacados. Hoy comenzamos con la Cabo Aroa Vega Oronoz.

Cabo Aroa Vega Oronoz
¿Qué labor desempeñas en esta misión?
Estoy al mando de una Escuadra de la Unidad de Protección. Mi trabajo consiste en proporcionar seguridad a la base de Koulikoro y escoltar a los instructores europeos que están formando a las Fuerzas Armadas Malienses.
¿Qué supone esta misión para ti?
Para mí es un orgullo estar aquí ya que veo que mi trabajo y esfuerzo diarios sirven para mejorar la situación de Malí y que se van consiguiendo los objetivos marcados con los cursos que se imparten a los militares malienses en la base de Koulikoro.
¿Cómo ves el trato entre militares españoles y malienses?
Hay una buena relación con ellos. Nuestra misión aquí consiste en apoyar su instrucción y adiestramiento para que puedan resolver por sus propios medio el conflicto que tienen en la zona norte con los grupos terroristas. Tal vez el único inconveniente que tengamos sea la barrera del idioma ya que muchos no hablan francés sino bambara que es la lengua local. No obstante, cuando trabajamos conjuntamente contamos con diversos intérpretes, además como buenos españoles les intentamos enseñar nuestra lengua y ellos a nosotros la suya para poder entendernos mejor y poder trabajar juntos.
Después del tiempo que llevas de misión y el trato con los civiles malienses, ¿qué te han transmitido?
El ambiente que se respira aquí es muy amigable. Los civiles nos tienen en muy alta estima a los españoles ya que llevamos aquí casi siete años trabajando conjuntamente. Desde el momento en que aterricé en Bamako vi que la población maliense entiende los objetivos de la misión de la Unión Europea de formar a sus Fuerzas Armadas y conseguir que Mali sea un país estable y seguro.
Cuando salimos de la base para hacer alguna escolta o patrulla, los civiles malienses nos reciben con una sonrisa allí donde vamos. Esto es algo que me encanta y la verdad que hace la misión más amena al contar con el apoyo de los locales.
Vemos en las publicaciones de las RRSS una sensación de seguridad y tranquilidad a pesar del ataque a la base de hace unos meses, ¿cómo se vive el día a día?
Estamos en un área con una gran seguridad. La zona principal del conflicto en Mali está en la zona norte, como he dicho anteriormente, mientras que nosotros estamos en el sur. A pesar de ello no nos olvidamos de que estamos en un país con un conflicto existente y que siempre cabe la posibilidad de un ataque, aunque actualmente sea muy improbable. Por ello nos hemos preparado durante meses en España, hemos realizado maniobras en Canarias para estar dispuestos y preparados para responder ante cualquier situación.
El día a día es bastante intenso, en función de la semana tenemos unos cometidos u otros que vamos rotando entre las secciones. Además sacamos tiempo para hacer deporte, mantener un buen nivel físico y socializar con el resto de miembros de la misión. Aquí en Malí participan 26 nacionalidades distintas de la Unión Europea, por lo que practicar y mejorar el nivel de inglés es algo casi obligatorio (risas).
Se suele decir que la familia que se queda en España también está de misión, ¿cómo lo llevan ellos? ¿Cómo es la relación a distancia?
Dentro de lo que cabe bastante bien. Mi familia entiende por qué estoy aquí y la labor tan importante que hacemos aquí los militares españoles. Es normal que se preocupen, pero saben que este es mi trabajo y mi vocación. Siempre he querido desplegar en alguna de las misiones que tienen las Fuerzas Armadas por todo el mundo y he tenido la suerte de venir a Malí.
Además en la base tenemos muchos medios para poder comunicarnos con ellos. Casi todos los días hablo con mi hija y mi marido, lo que para ellos es algo tranquilizador. Aquí tenemos la costumbre de contar las semanas que quedan para vernos contando las hamburguesas que cada sábado nos ponen en la base (risas). Tengo ganas de volver, por supuesto, pero me encanta mi trabajo y la misión que los españoles realizamos en Malí.
