Rumores y chismes, efectos negativos en la honra y seguridad de nuestro director Julio Torres
Por la izquierda, Pepe Moreno de Radio El Día y a la derecha, José Alberto Díaz, alcalde de La Laguna. Al final del vídeo habla Julio Torres, Presidente de la Asaciación en Defensa de La Laguna y director-editor de La Laguna Ahora. “La vida privada de un ciudadano debe ser un recinto amurallado” y el ciudadano, respeado y protegido por el Alcalde.
Para poder explicar mejor el propósito de este artículo y su relación con la inseguridad, creo oportuno iniciar insertando la definición de “rumor”. Según el Diccionario de La Real Academia Española, rumor es voz que corre entre el público o ruido confuso de voces”.
En razón de los dos conceptos del artículo, rumor y chisme, debo aclarar que no significan lo mismo, pero en el consenso popular se llega a conceptuar como que son iguales, y todo porque al compartir infinidad de rasgos similares la gente termina por confundirlos.
Para proseguir, en lo referido al chisme, que según el diccionario, es la noticia verdadera o falsa con que se pretende indisponer a unas personas con otras o se murmura de alguna forma.
Como puede verse, el concepto del chisme es claro, es el arte de esparcir noticias que pueden ser verdaderas o falsas, con el malicioso e intencionado propósito de hacer daño a una o varias personas ante los demás. Algunos incluso califican el chisme como un filoso cuchillo que corta los vínculos más fuertes de amistad, las relaciones personales.
De lo anterior se puede percibir una clara diferencia entre chisme y rumor, mientras el chisme esparce noticias verdaderas o falsas, el rumor esparce a manera de “bola” noticias falsas.
En cualquier caso, es oportuno conocer qué tienen en común: Tanto el chisme como el rumor tienen el propósito de atentar contra la integridad o la imagen de una persona.
La Biblia ilustra abundantes explicaciones sobre los efectos (todos negativos) del chisme. En Proverbios 11:13 “El chismoso todo lo cuenta; la persona digna de confianza guarda el secreto”. En Proverbios 16:28 “El perverso provoca peleas, el chismoso es causa de enemistades”. Y en Proverbios 18:8 “Los chismes son como golosinas, pero calan hasta lo más profundo”.
En lo particular, yo encuentro que much@s laguner@s, por idiosincrasia y por razón de la incultura y deformación social en la sana convivencia, vecinal y laboral en los diferentes ámbitos, son adictos del chisme, los rumores y el dicen qué, disfrutan deshonrando y comiéndose al prójimo. El escenario preferido lo encontramos en las sacristías de algun Santuario o Catedral, e incluso en la sala de concejales del Ayuntamiento, donde el mediocre y el adulador se aprovechan de esta técnica para enquistarse en sus cargos despotricando vía chisme o rumor a los demás. Es lógico, a muchos alcaldes, rectores de Santuario y obispos les apasiona. Bien reza el dicho “El chisme es malo. No mantiene pero entretiene”. Hoy día y como son además cobardes, mal utilizan la tecnología posteando sus chismes y rumores vía chat.
Debido a que en su curso, el chisme y algunos rumores, alentados por algunos malos seres humanos, se recargan de fantasías y pueden pasar fácilmente a convertirse en calumnia. Ésta última, penada por la ley.
Cuestiono que esta odiosa práctica se haya vuelto tan normal hasta en los medios de comunicación y en algunas redes sociales donde la producen y desarrollan en aras de mantener los rating y poder vender contraportadas de algunos domininicales (dinero maldito). Y más de algun medio o periodista ha tenido que responder ante los tribunales. Si todo sale bien, esto también va a pasar aquí, ya que de rumores y chismes multipicados por voceros a sueldo, terminan concluyendo falsedades. Basta ver lo que sucede con los casos judiciales, o ataques insidiosos a personas conocidas, empresarios, etc. que se han vuelto de divulgación pública desmedida, y terminan siendo arrastrados inocentes mediante calumnias, por, por ejemplo, como es el caso, defender a su Ciudad; pero ante la opinión pública, la honra y seguridad de esa persona queda desbaratada.
En consecuencia, esta detestable maniobra, producto de mentes cochambrosas y empoderadas del arma más peligrosa de una persona (la mentira, o para algún hijo de mala madre, una contraportada dominical usada con malicia en su provecho y en el de sus patrocinadores) ha desatado problemas a personas, familias, e incluso a miembros de otrora hermandades serias. Y es que alguien ha personificado al chisme de esta manera: “Destruyo hogares, destrozo corazones, arruino vidas. Viajo en las alas del viento. No me importa la verdad, no tengo respeto por la justicia, no tengo misericordia por el indefenso”.
Concluyo con algunos consejos para enfrentar esta situación:
* La defensa más segura contra el rumor será un escepticismo generalizado frente a la rumorología o chismografía que se disemina a su alrededor.
* Lo mejor es cortar de raíz los chismes, evitando oír chismes.
* Cuando alguien venga a usted con un chisme, de una forma muy amable, dígale: ¿Estás dispuesto a decirme lo mismo que me estás diciendo frente a esa persona o ante un juez?
* Recuerde las palabras de Diderot: “El que chismorrea contigo de los defectos ajenos, chismorreará con otros de los tuyos”.
* Ignore a los chismosos y adulones ya identificados.
* Deseche los chat basura o identifique los que acostumbran utilizar las redes, teléfonos y emisoras de radio para propagar rumores.
* Viva y deje vivir, no le haga a otro lo que no quiere que le hagan a usted.
