Recuerdos de Carnaval: Aquel Entierro de la Sardina lagunero. Por Julio Torres

El Tomás Morales vinculado a La Laguna en el contexto festero no fue el famoso poeta, sino una persona distinta: en los años 70 fue concejal de Fiestas del Ayuntamiento de La Laguna y formó parte del grupo y creo la primera sardina en la ciudad. Pronto se sumaron todas las clases sociales, civiles y militares al evento.

Disfrazarse de «La Collares» y «Tarancón» no era fácil en el «tardo» franquismo. Julio Torres y Moncito López-Ruiz años 70.
Durante las “Fiestas de Invierno” se trucaba el calendario para que el día del entierro de la sardina -por supuesto, prohibido- no coincidiera con el Miércoles de Ceniza. Reconquistadas las libertades, rescatamos los “carnavales” y un grupo de entusiastas laguneros restauró tal doloroso evento, recitando el lema:

La pareja del cura, Fernando «El Largui» y Emilio «Milolla». Años 70.
“La sardina se murió
ya la vamos a enterrar
cuarenta palanquines,
un cura y un sacristán”

Kike Martín fue otro que se apuntaba y creaba todo tipo de disfraces para su «entretenimiento».
Unos de los principales artifices de la recuperación del entierro de la sardina fue José Luis “Garabote” y Tomás Morales, entonces Concejal de Fiestas del Ayuntamiento de La Laguna. En la imagen posa ante una de sus magistrales sardinas; corría el final de la década de los setenta.

Ya en la calle de la Carrera, el cortejo fúnebre, perfectamente organizado, aparece encabezado por (de izquierda a derecha): Ignacio -con bigote-, José Luis -de cura, con barba-, Miguel “el rana” -de cura “del oeste”-, Rubén -de obispo-, Tomás Tejera -Concejal de Cementerio-o el tristemente desaparecido Chuchin “el cuijo” -de dormilón-, Pedro “Pecuario” -de desconsolada viuda-, Agustín Laguna -también de viuda- y Alfonso.
