Recuerdo de mi baja voluntaria de la Esclavitud del Cristo de La Laguna

La petición de las mujeres tienerfeñas ha llegado hasta los concursos de murgas adultas del Carnaval de Tenerife. Foto archivo.
Una carta publicada hoy en el periódico digital Lalagunaahora y firmada por una mujer tinerfeña, Elvira Pérez Melián, me ha traído al recuerdo que hace ahora ocho meses me di de baja voluntaria en la Esclavitud del Cristo por no estar de acuerdo con las actitudes machistas, xenófobas y antifeministas mantenidas por la directiva de aquella, en no permitir a las mujeres pertenecer a la misma porque así lo desean.
En aquel entonces incluso llegué a proponer una recogida de firmas en la plataforma change.org pidiendo a los esclavos y al pueblo en general, su adhesión a la petición de muchas mujeres de pertenecer a la Esclavitud.
Más de un centenar de personas, no muchas ciertamente, firmaron a favor de mi petición, con comentarios de apoyo tales como: “ igualdad, simplemente igualdad”; “el Cristo no hace distingos”; “el derecho de la mujer a integrarse en cualquier ámbito de la sociedad…ya está bien de marginación”; “ son a ellos a quién se debería prohibir ¡son unos trogloditas¡”; “libertad de elección y constitucionalidad”; “se requiere ya un cambio de reglas”; “una institución que discrimina por razón de género”; “participación de las mujeres en todos los ámbitos”; “es indignante que en pleno siglo XXI siga la iglesia dominando muchas instituciones, máxime si esa iglesia adolece de inmoral”. Y así varios más.
Casi un año después la tónica persiste con el mismo dirigente al frente de la Junta de Gobierno de la Esclavitud, con más de seis años de ostentar el cargo, hecho insólito en la historia de esta, y con el beneplácito del obispo.
Mujeres como Elvira siguen poniendo el dedo en la llaga denunciando, fundamentalmente a la Esclavitud, pero advirtiendo a las instituciones políticas el cuidado que deben tener al dar un apoyo explícito a estas asociaciones religiosas conservadoras a ultranza, que no evolucionan y van en contra del sentir general de la sociedad que hoy vivimos, democrática, avanzada e igualitaria. Las espadas siguen en alto a la espera de que el Tribunal Constitucional dirima la denuncia que otra mujer, Teresita Laborda, ha interpuesto ante la justicia.
Yo sigo en mi empeño personal de la defensa femenina en cualquier lugar de este estado español, que se considera laico, y por tanto en contra de estas instituciones religiosas arcaicas que chocan frontalmente con el sentir ciudadano, e, incluso, con la propia doctrina que el Papa difunde en sus mensajes.
Finalizo felicitando a Elvira por su valentía al publicar su carta, que creo muy de justicia, adecuada en el momento presente en plenas fiestas del Cristo, y correctísima en sus apreciaciones y en su redacción. ¡Ojala muchas más hicieran lo mismo¡.
Carlos García. Médico
