Presentado el nuevo libro de Chano Rojas: «El Haracgan de Tejina»

La presentación del libro corrió a cargo de Carlos García quién dijo: El nacimiento de un nuevo libro siempre es motivo de alegría, de disfrute, y cuando se trata de un libro dedicado a las tradiciones y costumbres canarias, a su divulgación y conocimiento, de saber que con ello se está aumentando el patrimonio cultural de lugares de nuestra tierra, entonces la satisfacción es mucho mayor.

Dentro del contexto de las fiestas populares de Canarias, y específicamente de Tenerife, las fiestas Agosto de Tejina, son una de las que marcan con mayúscula y en rojo, las festividades de la isla; porque no en vano hablamos de la Fiesta de los Corazones de Tejina, ahí es nada, fiestas singulares y de mucha importancia entre las muchas existentes en nuestro archipiélago.

De estas fiestas veraniegas mucho se ha escrito y se conoce, con sus controversias aún entre unos y otros investigadores, entre los cuales tenemos que mencionar a Sebastián Rojas, Chano para todos los que lo conocemos, que mucho ha escrito y divulgado de la historia de este pueblo tejinero y que continúa haciéndolo sin desmayo día a día.

Cuando Chano me pidió que le presentara este nuevo libro suyo que hoy nace públicamente, no pude negarme ya que él siempre ha colaborado conmigo cuando he necesitado de algún dato, de alguna fecha, de alguna foto antigua de Tejina, y me parecía de justicia colaborar presentando hoy, de manera simple y muy leve, sin grandes pretensiones eruditas, su publicación «El Haragán», dentro de la colección de Tejina, Memorias de su Gente que sigue ofreciéndonos a todos para mejor conocimiento de la idiosincrasia y personalidad de este pueblo.

Dice la RAE del vocablo «haragán», como adjetivo , aquel que evita el trabajo, el flojo, el gandul, el holgazán, el que se pasa todo el día durmiendo, y no define la procedencia de la palabra sino que la cita de origen incierto. De igual modo, esta figura del haragán en Tejina, también tiene su origen en penumbra, sin conocerse exactamente de donde puede provenir y cuales son sus raíces.

Hay quien piensa que podría existir algún parentesco con la costumbre, muy difundida no solo en nuestras islas sino en la península e incluso en tierra americanas, de la quema de un muñeco que se conforma en algunas festividades distintas.
Todo tipo de actividad lúdica y festera que tenga que ver con el fuego, siempre está relacionada con una significación purificadora.

También están muy difundidas las tradiciones populares festivas que incluyen golpear o quemar la efigie de un personaje odiado.

Es tan antigua la utilización de quemar un muñeco, que existe un festejo en el Reino Unido que conmemora el fracaso del atentado del 5 de noviembre de 1605, conocida como la conspiración de la pólvora, mediante el cual una facción católicos, entre los que se encontraba Guy Fawkes, intentaron destruir el palacio de Westminster, sede del parlamento en Londres.
También se celebra en otros lugares como Canadá, Nueva Zelanda y Sudáfrica, la Noche de Guy Fawkes, también conocida como Noche de la Hoguera o la Noche de los Fuegos Artificiales

la construcción de hogueras sobre las que se quemaban los guys, unos muñecos con la efigie de Guy Fawkes, el más conocido de todos los conspiradores de 1605. En la víspera del 5 de noviembre, los niños usaban los guys para pedir dinero

De todas formas, la festividad más señalada de todas donde esto ocurre es en la fiesta de San Juan, con la aparición de las hogueras, donde el fuego es el principal protagonista de aquella.

No olvidemos tampoco la fiesta que se conoce como La Quema del Judas, que se practica tras la Semana Santa, en el Domingo de Resurrección, que mantienen un significado pagano y purificador y que celebran muchas localidades españolas, en una verdadera representación teatral, utilizando un monigote, un muñeco, que visten y rellenan de paja, con cohetes y voladores que finalmente queman.

No olvidamos otra representación pagana al finalizar el carnaval, con la representación del Entierro de la Sardina, con la quema de la misma como colofón final de lo vivido de desenfreno en las carnestolendas.

Por tanto, es muy difícil afirmar que el Haragán nada tiene que ver con todo esto; yo tampoco lo niego, pero lo dejo en un interrogante que sería muy oportuna seguir investigando sobre el particular.

Se trata de una tradición que los vecinos utilizaban como medio de crítica (social, contra el poder, desaciertos de la religión oficial…)

El hecho es que, nuestro Haragán tejinero, con la conformación de un machango, es una jornada de fiesta en Tejina que, tras el bullicio y la alocada fiesta de los corazones, de las verbenas, de los bailes, de los ventorrillos y de los vasos de vino, como final de todo ello, el Haragán pone el colofón definitivo y paga los platos rotos, por así decirlo, mediante su quema, con el elemento purificador de las llamas del fuego.

Este machango es vestido con ropajes viejos e intenta la caricatura, a modo de crítica, de algún personaje social, político, vecino o no, al que se le quiere reprobar o censurar alguna actitud o actividad; o también de algún hecho o suceso acaecido en el pueblo, dejando paso a la creatividad y a la imaginación de los responsables en realizarlo.

Se pasea por las calles del pueblo, en una cabalgata realizando una representación de burla, de mofa, acompañado de pitos, de cantos y de gritos, para, finalmente ser quemado ante todo el vecindario, logrando la destrucción simbólica del personaje en cuestión.

Este libro que Chano presenta hoy viene a ser un homenaje a los primeros tejineros que allá por 1944 se les ocurrió la creación de un machango que pasearon por todo el pueblo.

Los nombres de estos primeros personajes están en el libro, pero de modo rápido diré que se trataba de Antonio González, Ulises Hernández, German Díaz, Adrián Suárez, Vicente Rivero, Alberto González, Mauro González<, Juan Suárez, Ubaldo Suárez, Prudencio Suárez, Eduardo González, Gregorio Hernández, Felipe Rojas, Daniel González, Juan Hernández, José Báez y Julián González.

Este grupo entusiasta de jóvenes son a los que Chano quiere recordar y rendir memoria contando como se ideó el Haragán y las peripecias que ocurrieron en su nacimiento. Todo ello lo pueden encontrar ustedes en la lectura del libro.

Chano nos recuerda que aquellos fundadores de esta tradición y que comenzó como un juego en la huerta de Melillo, se ha ido convirtiendo en una de las citas obligadas de las fiestas tejineras. Fue allí donde se realizó el primer haragán, que durante años era transportado hasta la plaza de la Iglesia en el carro de don Daniel, con el que recorrían las calles del pueblo. Tras la lectura de la sentencia, tradicionalmente el haragán era ahorcado. Con el paso de los años se le incorporó una coronilla de fuegos en la cabeza que explotaba y, finalmente, se comenzó a colocar a su alrededor voladores y petardos para quemarlo.

Y explica que, tras aquel primer año de fiesta improvisada, los organizadores comenzaron a recaudar dinero para poder dar forma al haragán, que a perdurado hasta nuestros días.

También encontrarán las fotografías de estas personas mencionadas, junto con textos y poemas elaborados por ellos. Es de lectura fácil y amena y seguro que disfrutarán con el mismo.

Y hay que destacar que los beneficios obtenidos con la venta de los ejemplares, irán destinados a la restauración de la iglesia de San Bartolomé por lo que hay que invitar a todos los vecinos del pueblo y del resto de ciudadanos de La Laguna y de Tenerife, colaboren en esta acción benéfica que Chano Rojas realiza con todo su amor por Tejina.

Para finalizar, intentar hacer un elogio, una alabanza a la figura de Sebastián Rojas Cruz, se me antoja una tarea vana al ser un personaje tan popular, y que tanto ha hecho y sigue haciendo por mantener a Tejina en lo más alto, ya sea, escribiendo crónicas, libros, programas festeros, en las redes sociales o haciendo programas de radio.

Para mi ha sido un placer poder haber sido quién presentara esta nueva obra de Chano, El Haragán, esperando que a todos, les aproveche.

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