Pregón de Navidad, La Laguna 2024 (I), por Yaiza López Landi

Esta noche es especial por muchas razones. No solo marca el inicio de una época del año, sino que simboliza un retorno, una vuelta a nuestras raíces, a nuestras emociones más profundas.

Permítanme antes de empezar,  decirles que, para mí, esta noche es mucho más que eso porque implica un reconocimiento que jamás hubiera imaginado: estar aquí como pregonera de la Navidad de La Laguna. Un honor que tiene para mí un significado muy especial, no solo como lagunera adoptiva, sino también como alguien que ha tenido el privilegio de servir a esta ciudad como concejala de Cultura en el mandato anterior. Y aquí en un espacio que para mí tiene un profundo significado personal y profesional.

Gracias a todas las personas que han estado desde el principio, este pregón va dedicada a ellas: En especial, para las belenistas y los belenistas y para el equipo humano que me acompañó todo el camino. (Alfonso Castilla)

La Navidad en Canarias es más que una época del año; es un lazo que conecta a las generaciones, un susurro del pasado que resuena en el presente y un legado que enriquece el alma de quienes habitan estas islas de belleza infinita.

En este rincón del Atlántico, las tradiciones navideñas no solo celebran el nacimiento de Jesús, sino que también son un reflejo de la identidad de un pueblo que se mantiene unido a través del tiempo.

Desde los últimos días de Noviembre, las calles de los pueblos y ciudades se visten de luces cálidas iluminando corazones y abrazando el espíritu festivo.

Los portales de belén, auténticas obras de arte llenas de detalle y esmero, se convierten en el alma de esta época. Cada figura y cada rincón recreado con devoción nos habla de la creatividad y el fervor de quienes mantienen viva esta tradición, tan arraigada en el corazón de las islas.

El sonido de los villancicos envuelve cada rincón, pero aquí resuenan con un toque único, al compás de chácaras y tambores. Estos instrumentos, tan propios de la cultura Canaria, añaden una autenticidad que transforma cada melodía en un homenaje a nuestras raíces.

Es imposible no dejarse llevar por la alegría de las parrandas, herederas de los antiguos Ranchos de “Lo Divino”, que antaño recorrían las calles laguneras para llenarlas de música y esperanza.

Aún hoy sus ecos nos recuerdan que la música tiene el poder de unirnos, de borrar distancias y de hacernos sentir como una gran familia.

En las mesas canarias, los sabores de la Navidad cuentan historias de generaciones. Desde el frangollo hasta el bienmesabe pasando por los vinos de la tierra, cada bocado nos transporta al corazón de las islas.

Pero si hay un dulce que simboliza la esencia de la Navidad lagunera, son los pasteles laguneros. Estas pequeñas joyas gastronómicas cuya historia se remonta a finales del siglo XIX, llevan consigo el aroma de las calles empedradas y las plazas de La Laguna.

En aquellos tiempos, las pasteleras recorrían la ciudad con sus cestas de mimbre y un farolillo tenue, voceando: «¡Qué pasteles calentitos, qué pasteles!».

Aunque esta tradición desapareció con los años, su regreso en momentos puntuales despierta una profunda nostalgia, devolviendo al presente la magia de antaño.

Y no podemos hablar de Navidad en Canarias sin  mencionar la Misa del Gallo, un momento de recogimiento y fe donde los fieles celebran el nacimiento de Cristo. Aquí esta misa está impregnada de emoción, a menudo acompañada de cantos tradicionales que elevan el espíritu y nos hacen reflexionar sobre lo esencial: la unión, la paz y el amor que inspiran estas fechas.

Y entre las manifestaciones navideñas,  la Cabalgata de Reyes,  una de las más queridas de La Laguna y además  una de las más antiguas de España con otras ciudades históricas como Granada, Barcelona o Madrid.

Todo comenzó una mañana del 6 enero de 1913. cuando los Reyes Magos, montados en sus camellos y acompañados por sus séquitos, descendieron por la Montaña de San Roque para repartir juguetes entre las niñas y los niños más humildes de esta ciudad.

Aquella primera cabalgata se cuenta que fue sencilla, pero sin duda cargada de brillo y esperanza.

Hoy, cada 5 de enero, la ciudad se transforma en un espectáculo de magia e ilusión, un desfile que llena las calles de emoción, especialmente en los ojos de los más pequeños.  Para las laguneras y los laguneros esta cabalgata no es solo una fiesta, sino un ritual compartido, un legado que nos conecta y refuerza el sentimiento de identidad.

Pero si hay un momento capaz de detener el tiempo, es la representación del “Auto de los Reyes Magos”, una tradición que ha sobrevivido a lo largo de los siglos en pueblos como Tejina, donde además está reconocido como Bien de Interés Cultural.

Este teatro popular, con raíces medievales, revive la adoración de los Reyes al Niño Jesús, fusionando fe, arte y comunidad en un espectáculo que conmueve hasta las fibras más profundas.

Yaiza López Landi
Diputada en el Parlamento de Canarias y exconcejala de Cultura del Ayuntamiento de La Laguna

También te podría gustar...