Pregón de las Fiestas y Romería Regional de San Benito Abad. La Laguna 2024 (I). Por Iván Quintana

Excelentísimo Señor Alcalde de la Muy Noble, Leal, Fiel y de Ilustre Historia, Ciudad de San Cristóbal de La Laguna, queridas vecinas, queridos vecinos, amigas, amigos, familiares, devotos y devotas de San Benito…
No sé si seré capaz de explicar con palabras cómo me siento en una ocasión como esta; este es uno de esos regalos de la vida que uno no espera y que, por no esperarlos, agradece más.
Pregonar la querida fiesta de San Benito aquí en La Laguna, una fiesta que amo tanto y en la que tantas veces he participado, llena mi corazón de una emoción inmensa. Se da la circunstancia, además, quién sabe si su santa mano ha tenido algo que ver, de que la Virgen del Pino, patrona de la isla en la que nací, tiene mucho que ver, ya que este año la Fiesta está dedicada a Gran Canaria y a la fe que en ella tenemos los que hemos nacido a la sombra del Nublo.
Pensar que pregono la fiesta de San Benito el mismo año en el que una imagen del Pino acompañará al santo por las calles habituales es otra alegría grandísima. La primera palabra que me viene a la boca en una noche como esta no es otra que GRACIAS. Gracias a quienes pensaron que yo podía ser la persona adecuada para dirigirles estas palabras; gracias a quienes cada año ponen el corazón para que la fiesta salga adelante y gracias a quienes han querido que dos islas hermanas como son Tenerife y Gran Canaria vuelvan a abrazarse por las calles de La Laguna para celebrar su hermandad, para celebrar que son una sola y que el mar que hay en medio las acerca en vez de separarlas. Si algún lugar de esta isla sabe del hermanamiento entre tinerfeños y grancanarios, ese es sin duda La Laguna, esta ciudad que, como me decía mi amiga Angelita, conocida ganadera, es el lugar más extraño de Tenerife porque es el mejor que se lleva con los canariones.
Son muchísimos los grancanarios que vivieron sus tiempos universitarios en esta ciudad que durante tanto tiempo fue la capital de esa juventud canaria que se formaba para el futuro en sus campus. Muchos hicieron de estas calles las suyas, muchos se quedaron para siempre y otros no tardan mucho en volver para regresar a su juventud en esta Laguna tan fría muchas veces y que sin embargo acoge con tanta calidez a todo el que llega.
Yo soy otro de esos canariones enamorados de La Laguna. La primera vez que la visité, lo recuerdo muy bien, fue en el año 2011 para una Romería de San Benito. Son muchas las personas y los nombres que se hacen presentes en mi corazón cuando hablo de mi amor por esta ciudad, sin embargo, dos son especiales, mis padres laguneros Candelaria y Jesús, esa familia que uno elige y que es capaz de hacerte sentir parte de una historia hermosa de cariño y afecto con la que no pueden el tiempo ni el espacio. De la mano de ellos, fui conociendo los hermosos secretos de esta ciudad: su Corpus, su Semana Santa, su Fiesta del Cristo, su noche en Blanco, el Cabrera Pinto, la noche lagunera… Si como antes dije soy un enamorado de La Laguna lo soy gracias a estos dos maravillosos seres que ocupan de lleno mi corazón.
